Respuesta: Verdadero
En la antigua Grecia, un oráculo era un santuario dedicado a un dios, donde los peregrinos acudían para solicitar consejo o profecías.
El oráculo más famoso estaba en Delfos. Allí, la sacerdotisa Pitia, en estado de trance, transmitía las revelaciones del dios Apolo a los consultantes.
Estos centros desempeñaban un papel crucial en la vida política y religiosa de la época, pues sus respuestas influían en decisiones importantes.