Orígenes y primeros contactos
En la prehistoria, Macedonia mantenía estrechos lazos culturales con Grecia y Anatolia. Los habitantes, que se autodenominaron macedonios, aparecen en los registros alrededor del siglo VII a.C.
Fundación del reino
Según la tradición, el primer rey fue Perdiccas I, que estableció su sede en la cuenca del río Haliacmon (Aliákmon) y comenzó la expansión hacia el este. La identidad y origen exactos de los macedonios siguen siendo objeto de debate entre historiadores.
Consolidación bajo la dinastía argead
Durante el siglo V a.C. la élite macedonia adoptó el idioma griego y forjó un reino unido. El dominio ateniense de la costa obligó a los reyes macedonios a centrarse en controlar el interior y las llanuras.
El rey Amyntas III (c. 393‑370 a.C.) reforzó la autoridad real. Sus hijos Alejandro II y Perdiccas III reinaron brevemente, pero fue su tercer hijo, Filipo II (r. 359‑336 a.C.), quien transformó Macedonia en la potencia dominante de Grecia.
El apogeo de Alejandro Magno
Filipo II fue sucedido por su hijo Alejandro III, conocido como Alejandro Magno (r. 336‑323 a.C.). Conquistó el Imperio persa, extendiendo el dominio macedonio desde el Nilo hasta el Indo.
Tras su muerte en Babilonia, sus generales (los diádocos) se repartieron los satrapatos y libraron guerras casi continuas entre 321 y 301 a.C. Macedonia siguió siendo el corazón del imperio y su control fue disputado intensamente.
Dinastía antigonida y conflictos con Roma
Antípatro, regente de Alejandro en Europa, y su hijo Casandro mantuvieron el control macedonio hasta la muerte de este último (297 a.C.), lo que sumió al reino en una guerra civil. Después de breves gobiernos de Demetrio I Poliórcetes y de Antígono II Gonatas, la dinastía antigonida (277‑168 a.C.) estabilizó la monarquía.
Los últimos reyes, Filipo V (r. 221‑179 a.C.) y su hijo Perseo (r. 179‑168 a.C.), enfrentaron a Roma en las Guerras Macedónicas y fueron derrotados. En 146 a.C. Macedonia se convirtió en provincia romana, dividida en cuatro unidades administrativas.
Macedonia bajo el Imperio romano
Como provincia, Macedonia siguió siendo una barrera defensiva de Grecia y mantuvo frecuentes conflictos en sus fronteras norteñas. En el siglo IV d.C. se reorganizó dentro de la diócesis de Moesia, formando las provincias de Macedonia Prima y Macedonia Secunda.