La búsqueda del secreto eterno
Desesperado tras la muerte de su amigo Enkidu, Gilgamesh, rey de Uruk, emprende un peligroso viaje para encontrar a Utnapishtim, el único superviviente del diluvio universal que recibió del cielo el don de la inmortalidad.
El encuentro con Utnapishtim
Tras atravesar innumerables peligros, Gilgamesh llega a la morada de Utnapishtim, en los confines de la tierra. Al pedirle el secreto de la vida eterna, el anciano se muestra reacio, pero su esposa lo convence de ayudar al héroe.
La flor de la inmortalidad
Utnapishtim le revela que la inmortalidad se encuentra en una planta que crece en el fondo de las aguas, protegida por espinas que laceran a quien intente arrancarla. Gilgamesh, decidido a no rendirse, se carga de piedras, se sumerge y logra traer la planta milagrosa.
«Con ella, el hombre renueva su aliento de vida. La llevaré a Uruk, la compartiré, y el viejo volverá a ser joven». Sin embargo, el rey se adormece bajo un árbol. Una serpiente se desliza, se lleva la planta y la devora.
El regreso a la realidad
Al perder la oportunidad de la inmortalidad, Gilgamesh regresa a su reino aceptando, al fin, la inevitabilidad de la muerte.