Orígenes del grifo
Los grifos, criaturas fabulosas de la mitología griega, podrían haber nacido de la interpretación de fósiles del Protoceratops, un dinosaurio cuadrúpedo de aproximadamente dos metros de longitud con un pico curvado. Este animal desapareció hace más de 60 millones de años.
Descubrimientos arqueológicos
Huevos congelados en permafrost y esqueletos de protoceratops se han hallado en la región habitada antiguamente por los issedones. Estos hallazgos ofrecieron a los viajeros y comerciantes de la antigüedad una visión extraña y majestuosa que pudo inspirar la figura del grifo.
El grifo como guardián del oro
En las leyendas, los grifos eran llamados “guardianes del oro”. La zona de los montes Azzurri y el Altái (cuyo nombre significa “oro”) albergaba los principales yacimientos de oro de los escitas. El metal emergía tras la erosión y se acumulaba con el viento, creando la imagen de criaturas aladas vigilando tesoros brillantes.
Alas y pico: de dinosaurio a ave
Los relatos describen al grifo con alas, algo que el protoceratops no poseía. Sin embargo, al observar un animal con pico que ponía huevos, la lógica de la época lo equiparó a un ave, añadiendo alas al mito.