Historia antigua

La leyenda del Minotauro

Origen del Minotauro

El Minotauro es una criatura mitad hombre y mitad toro, hijo del rey Minos de Creta y de su esposa Pasífae.

El pacto con Poseidón

Para legitimar su reinado, Minos pidió a Poseidón que enviara un toro blanco del mar como señal de su derecho al trono. El dios cumplió, pero Minos, fascinado por la belleza del animal, lo sustituyó por otro de menor valor y lo sacrificó a los dioses.

Enfurecido, Poseidón castigó al rey enviándole a él y a Pasífae un hijo monstruoso, con cuerpo de hombre y cabeza de toro. El niño fue llamado Asterión, pero la tradición lo recuerda como el Minotauro.

El Laberinto de Dédalo

Para ocultar a su hijo, Minos encargó al ingenioso arquitecto Dédalo la construcción de un laberinto imposible de salir, con pasillos que se cruzan y se retorcen sobre sí mismos.

El tributo ateniense

Tras la derrota de Atenas ante Creta, los atenienses fueron obligados a enviar cada año siete jóvenes y siete doncellas como sacrificio al Minotauro.

La hazaña de Teseo

El príncipe ateniense Teseo se ofreció como uno de los tributos con el objetivo de matar al monstruo y liberar a su ciudad. Ariadna, hija de Minos, se enamoró de él al instante y decidió ayudarlo.

Siguiendo el consejo de Dédalo, Ariadna entregó a Teseo un ovillo de hilo mágico. El héroe ató un extremo a la entrada del laberinto y, mientras avanzaba, desenrollaba el hilo hasta llegar a la cámara donde dormía el Minotauro.

Tras enfrentarse a la bestia y derrotarla, Teseo siguió el hilo de regreso y escapó del laberinto, poniendo fin al cruel tributo.