Contexto histórico
En 1805 el ejército francés vivía una época de triunfos, pero la apertura de un nuevo frente en el sur de Italia amenazaba con revertir esos éxitos. Gran Bretaña, bajo el lema de sus "muros de madera", buscaba atacar al Imperio napoleónico en el vulnerable Mediterráneo.
La invasión francesa
El 8 de febrero de 1806 el mariscal Massena cruzó el Reino de las Dos Sicilias con una fuerza de 10.000 hombres, bajo las órdenes del general francés Reynier, cuyo objetivo era tomar el estrecho de Messina y controlar el paso hacia Sicilia.
El ejército napolitano
El rey Fernando I del Reino de las Dos Sicilias contaba con un ejército de unos 22.000 soldados, pero de calidad muy baja; se consideraba uno de los peores de Europa. La tropa estaba dirigida por el mariscal alemán Rosenheim y el general realista exiliado Roger de Damas. Ante la falta de reclutas, se recurrió a prisioneros y a empleados de la ciudad de Nápoles para rellenar filas.
La posición de Damas en Campo Tenese
Damas eligió defender una zona naturalmente fortificada en Campo Tenese, Calabria. Allí desplegó sus tropas en un estrecho valle de 1.350 m de longitud, flanqueado por dos montañas que, según él, dificultarían cualquier maniobra francesa.
Desarrollo de la batalla
El 6 de marzo de 1806 los exploradores de Reynier avistaron una milicia napolitana bajo el mando del coronel Sciarpa, situada adelantada respecto a la línea principal de defensa. La milicia fue rápidamente aniquilada, dejando 300 muertos y cuatro cañones capturados.
Dos días después, el 8 de marzo, Reynier llegó a la línea principal de Damas. El general francés decidió atacar al amanecer, pese a la creencia de Damas de que el terreno era intransitable.
La maniobra decisiva
Reynier organizó sus tropas en dos brigadas: una para asaltar frontalmente el centro del enemigo y otra para ejecutar una maniobra de envolvimiento por la derecha, aprovechando el paso por la montaña que Damas consideraba imposible. La infantería ligera francesa avanzó en formación compacta, cruzó la zona montañosa y apareció detrás de las filas napolitanas.
El sorprendente ataque por la retaguardia provocó el pánico entre los defensores. En pocos minutos, más de 1.000 soldados napolitanos cayeron y otros 2.000 fueron hechos prisioneros. Todo el material de artillería y el bagaje del ejército fueron capturados.
Consecuencias
De los 14.000 hombres que componían el ejército de Damas, entre 8 000 y 9 000 murieron, fueron capturados o desertaron, lo que representa una pérdida superior al 80 %. Los pocos que lograron escapar habían perdido la moral y la cohesión, convirtiéndose en una mera muchedumbre desorganizada.