Historia antigua

El Santo Cáliz de Valencia

Historia del Santo Cáliz

Para muchos españoles el Santo Cáliz es una realidad palpable: se trata de un pequeño vaso de apenas 7 cm, con una copa de ágata, un tallo dorado de doble asa y una base de calcedonia, alrededor del cual corre una inscripción árabe aún no descifrada por completo.

Orígenes y peregrinación

Según la tradición aragonesa, el cáliz fue llevado a Roma desde San Pedro y, para protegerlo de la persecución contra los cristianos, fue trasladado a Aragón bajo el reinado de San Lorenzo. Desde el siglo VIII quedó resguardado en el monasterio rupestre de San Juan de la Peña, a unos 70 km del preceptorado templario de Huesca, donde aún se exhibe una réplica fiel del Santo Cáliz.

De Aragón a Valencia

En 1399, a cambio de una copa de oro, el cáliz fue entregado al rey Martín I de Aragón, quien lo llevó a Zaragoza. Desde allí pasó a Valencia, donde, a partir de 1437, se instaló de forma permanente en la catedral, su ubicación actual.

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