Historia antigua

Nacen los primeros niños genéticamente modificados en China

El anuncio de He Jiankui

El profesor He Jiankui de la Southern University of Science and Technology (Shenzhen, China) declaró que había creado los primeros niños genéticamente modificados: un par de gemelas chinas reveladas a principios de noviembre.

La noticia se difundió a través de MIT Technology Review y una entrevista exclusiva con la Associated Press, donde He explicó que, usando la herramienta de edición genética CRISPR‑Cas9, había intentado –y, según él, logrado– inactivar el gen CCR5 para proteger a los futuros bebés del VIH.

Detalles del experimento

Con el apoyo del físico y bioingeniero estadounidense Michael Deem, He y su equipo iniciaron un ensayo que describieron como una vacuna contra el VIH en el Hospital de Mujeres y Niños de Shenzhen. Participaron siete parejas chinas que solicitaban fertilización in vitro (FIV); en todas, el hombre era portador del VIH y la mujer estaba sana. A cambio, la pareja recibió la FIV de forma gratuita.

Tras la aprobación del comité de ética del centro y el consentimiento informado (aunque algunos críticos cuestionan si los futuros padres comprendieron todos los riesgos), se crearon 16 embriones con CRISPR‑Cas9 para desactivar el gen CCR5, que codifica una proteína de membrana que el VIH utiliza como puerta de entrada a las células. La lógica: «sin CCR5, sin infección».

Resultados y controversia

De los embriones implantados, solo uno dio lugar a un embarazo que culminó este mes. Nacieron dos niñas, llamadas Lulu y Nana. Una de ellas posee ambas copias del gen CCR5 modificadas; la otra es heterocigota.

Desde el punto de vista técnico, la comunidad científica cuestiona la fiabilidad de los datos publicados, ya que los análisis realizados no demuestran de forma concluyente que la edición fuera completa ni que no se hayan producido daños colaterales en otras partes del genoma.

Incluso si la edición fuera exitosa, es probable que una de las gemelas sea un mosaico, es decir, una mezcla de células modificadas y no modificadas, lo que reduciría cualquier ventaja protectora contra el VIH. Además, el gen CCR5 también participa en la defensa contra otras infecciones comunes, como la gripe o el virus del Nilo Occidental; su ausencia podría aumentar la vulnerabilidad a esas enfermedades.

Críticas de expertos internacionales

El científico británico Robin Lovell‑Badge, del Francis Crick Institute, describió la elección del gen CCR5 como “una decisión imprudente que podría acortar la vida de las niñas”. Señaló que la mutación natural Δ32 del CCR5, presente en algunos europeos, confiere resistencia al VIH solo cuando ambas copias del gen están mutadas; una sola copia brinda una protección limitada.

Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, buscaron la mutación Δ32 en una base de datos de más de 400 000 voluntarios británicos, subrayando que la variante es rara y su efecto protector es específico.

Implicaciones éticas y futuras

El caso ha reavivado el debate sobre la edición germinal humana, un territorio donde los riesgos biológicos y éticos son difíciles de predecir. Mientras algunos defienden la necesidad de combatir el VIH, la mayoría de la comunidad científica considera que el experimento vulneró normas internacionales y puso en peligro la seguridad de los recién nacidos.