Cuando los Homo sapiens llegaron al Oriente Medio y Europa, se encontraron con los Neandertales. Estos humanos eran más corpulentos, poseían cerebros más desarrollados y estaban mejor adaptados a climas fríos. Utilizaban herramientas y fuego, eran excelentes cazadores y, según descubrimientos arqueológicos, cuidaban a los enfermos y a los individuos con graves discapacidades, lo que indica una conducta compasiva dentro de sus grupos.
Teoría de la fusión
Según la teoría de la fusión, al expandirse los Homo sapiens hacia las tierras habitadas por los Neandertales, ambas poblaciones se mezclaron hasta integrarse por completo. Si este escenario es correcto, los eurasiáticos actuales no serían “puros” H. sapiens, sino un cruce genético entre H. sapiens y Neandertal. De manera análoga, cuando los H. sapiens llegaron al Este de Asia y entraron en contacto con el local Homo erectus, los chinos y coreanos habrían heredado una combinación de H. sapiens y H. erectus.
Teoría del reemplazo
Por el contrario, la teoría del reemplazo plantea una historia de incompatibilidad y posible antagonismo. Según esta hipótesis, H. sapiens y los demás humanos poseían anatomías distintas, hábitos reproductivos diferentes e incluso olores corporales que dificultaban la atracción sexual mutua. Incluso si un Neandertal y un H. sapiens hubieran formado una pareja, sus descendientes probablemente no habrían sido fértiles debido a una brecha genética infranqueable. Así, ambas poblaciones habrían permanecido separadas; cuando los Neandertales desaparecieron o fueron exterminados, sus genes se extinguieron junto a ellos. En este modelo, la línea directa de todos los humanos modernos se rastrea exclusivamente hasta el este de África.
Estas dos posturas tienen importantes repercusiones. Desde el punto de vista evolutivo, 70.000 años representan un lapso relativamente corto. Si la teoría del reemplazo fuera correcta, todos los seres humanos compartirían un fondo genético prácticamente idéntico y las diferencias raciales serían mínimas. En cambio, si la teoría de la fusión se confirmara, existirían diferencias genéticas notables entre africanos, europeos y asiáticos, heredadas de cientos de miles de años. Durante décadas, la teoría del reemplazo predominó porque contaba con una base arqueológica más sólida y resultaba políticamente menos controvertida; sin embargo, a partir de 2010, la publicación del genoma neandertal cambió el panorama, reavivando el debate sobre la verdadera naturaleza de nuestro pasado evolutivo.