Historia antigua

La formación de las monarquías nacionales en Europa

La formación de las monarquías nacionales se dio en la Baja Edad Media, entre los siglos XII y XV, en los países de Europa Occidental.

Los ejemplos más representativos son Portugal, España, Francia e Inglaterra.

El proceso siguió una lógica similar en varios reinos, aunque en momentos distintos. En Portugal empezó en el siglo XII con la dinastía Borgoñona (o afonsina) y se consolidó bajo la Casa de Avis. En España, Francia e Inglaterra la creación de los Estados nacionales se intensificó en el siglo XV.

En España, la unión de los reinos de Aragón y Castilla marcó el inicio, alcanzando su apogeo bajo los Habsburgo. Tanto Portugal como España iniciaron la construcción de sus Estados nacionales tras la expulsión de los moros.

Francia, modelo del absolutismo europeo, vivió este proceso bajo las dinastías capetingia y valois, consolidándose finalmente con los Borbones. Inglaterra, por su parte, pasó por las dinastías Plantagenet y Tudor.

Estas monarquías pueden describirse como Estados absolutistas, monarquías absolutas o incluso como los primeros Estados modernos.

Contexto histórico

El crecimiento demográfico, la aparición de la burguesía y la expansión del comercio marítimo hicieron que el modelo feudal dejara de ser viable.

El nuevo desarrollo económico demandó un modelo político distinto, lo que llevó a los reinos europeos a centralizar el poder en la figura del rey, que pasó a ser tan importante como la Iglesia y la emergente clase burguesa.

Burguesía y el Estado nacional

Los ideales mercantilistas captaron a los comerciantes, artesanos y profesionales. El dinero empezó a ser más relevante que la tierra, dando origen al capitalismo primitivo.

En esa etapa se defendían el monopolio comercial, el proteccionismo aduanero y la acumulación de metales preciosos (metalismo). El feudalismo, administrado por señores locales, fue reemplazado gradualmente por el sistema capitalista.

El crecimiento de ciudades (burgos) y la intensificación de ferias y mercados impulsaron lo que se conoce como el Renacimiento comercial y urbano.

Los señores feudales fueron perdiendo poder, mientras que el rey asumía la responsabilidad de la política, la economía, la justicia y el ejército. Esta concentración de autoridad bajo un monarca único se conoce como absolutismo monárquico.

El Estado nacional

Surgen así los Estados nacionales, también llamados Estados modernos, con fronteras definidas y un ejército nacional que sustituyó a los ejércitos privados de los feudos. Económicamente, las monarquías buscaron la unificación de la moneda y la creación de sistemas de recaudación fiscal.

El aumento del poder real se logró gracias al apoyo de una parte de la nobleza y, sobre todo, de la burguesía, que se enriquecía con el comercio.

La burguesía impulsó la autonomía de las ciudades frente a los señores feudales, originando el Movimiento comunal, una alianza de ciudades para su defensa mutua.

En resumen, la alianza entre los intereses políticos de los reyes y los intereses económicos de la burguesía fue esencial para la formación de monarquías absolutas o Estados nacionales, poniendo fin al dominio feudal y dando paso a la era moderna.

Para saber más:

  • Absolutismo
  • Estado absoluto
  • Preguntas sobre absolutismo
  • Renacimiento urbano