La Conferencia de Yalta, también conocida como Conferencia de Crimea, fue una serie de reuniones celebradas del 4 al 11 de febrero de 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo principal era decidir la reconfiguración territorial de Europa y establecer el orden internacional de la posguerra.
Resumen de la conferencia
En Yalta se reunieron los líderes de las principales potencias aliadas: Franklin D. Roosevelt (Estados Unidos), Winston Churchill (Reino Unido) y Josef Stalin (Unión Soviética). A este trío se le conoció como "los Tres Grandes". Aproximadamente 700 asesores militares acompañaron a los jefes de Estado.
Los puntos clave acordados fueron:
- La rendición incondicional de Alemania y el fin del nazismo y el fascismo.
- La división de Alemania en cuatro zonas de ocupación (Estados Unidos, Reino Unido, Unión Soviética y Francia) y el control de sus recursos económicos.
- El reconocimiento por parte de la Unión Soviética de la frontera oriental de Polonia, lo que implicó la anexión de parte del territorio polaco.
- La futura creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como garante de la paz mundial.
Estos acuerdos sentaron las bases del mapa político de Europa del Este y occidental durante la Guerra Fría.
Conferencias relacionadas: Teherán y Potsdam
Antes de Yalta, los aliados ya habían celebrado otras cumbres importantes:
Conferencia de Teherán (28‑30 de noviembre de 1943)
Celebrada en Irán, la reunión de Roosevelt, Churchill y Stalin estableció la cooperación militar para la invasión de la Europa ocupada y definió algunos límites territoriales, como el reconocimiento soviético de la parte oriental de Polonia.
Conferencia de Potsdam (17 de julio‑2 de agosto de 1945)
Realizada en Alemania después de la rendición alemana, esta cumbre confirmó los términos de los reparos de guerra. Se fijó que Alemania debía pagar 20 mil millones de dólares en indemnizaciones, distribuidos de la siguiente manera: 50 % para la Unión Soviética, 14 % para el Reino Unido, 12,5 % para Estados Unidos y 10 % para Francia.
En conjunto, estas conferencias moldearon el orden mundial de la segunda mitad del siglo XX y sentaron las bases de la diplomacia de la posguerra.