El Imperio Romano duró desde el 27 a.C. hasta 476 d.C., periodo en el que Roma dominó gran parte de Europa, el norte de África y regiones del Oriente Próximo.
La época de los emperadores comienza tras la crisis de la República, que culminó con el asesinato de Julio César.
Los sucesores, pertenecientes a distintas familias patricias, enfrentaron rebeliones internas, invasiones de pueblos nórdicos y el auge del cristianismo.
A continuación, se presentan los emperadores más destacados de este periodo:
Octavio Augusto

Gayo Julio César Octavio Augusto gobernó de 27 a.C. a 14 d.C.
Primer emperador romano y fundador de la dinastía Julio‑Claudia, nació en Roma el 23 de septiembre de 63 a.C. y era sobrino nieto de Julio César, quien le introdujo en la política romana.
Organizó campañas militares en Rétia, Panonia, Hispania, Germania, Arabia y África; pacificó los Alpes y la península ibérica y anexó la Galia y Judea.
En lo económico fomentó la agricultura, sanó las finanzas del Estado y dividió la capital imperial en 14 provincias para facilitar la recaudación de impuestos y el censo militar.
Fue el primer monarca al que el Senado le concedió el título de "Augusto", que implicaba divinidad. El mes de agosto lleva su nombre.
Murió el 19 de agosto de 14 d.C. en Nola, Italia.
Claudio
Tiberio Claudio César Augusto Germánico reinó de 41 a 54 d.C.
Nació el 1 de agosto del 10 a.C. en la provincia de Lugduno (actual Lyon, Galia), siendo el primer emperador nacido fuera de Italia.
Su infancia estuvo marcada por problemas físicos, como la tartamudez, que le apartaron de la sucesión.
Ascendió al trono tras el asesinato de su sobrino Calígula a manos de la guardia pretoriana.
A pesar de sus limitaciones, gobernó con eficacia: construyó canales, acueductos, carreteras y el puerto de Ostia.
Durante su mandato se anexaron Tracia, Judea, Licia, Noricum, Pafilia y Mauritania; la conquista más importante fue la de Britania (actual Gran Bretaña).
Reformó las finanzas del Estado y mantuvo la paz interna, aunque mostró dureza hacia senadores y ecuestres.
En el 54 d.C. fue envenenado por su esposa Agripina, madre del futuro emperador Nerón, y fue deificado por el Senado.
Nerón
Nerón Claudio César Augusto Germánico gobernó de 54 a 68 d.C.
Nació en Anzio el 15 de diciembre del 37 d.C. y accedió al poder en la época de mayor esplendor del imperio, aunque su figura sigue siendo controvertida.
En los primeros cinco años anuló los edictos de Claudio, a quien consideraba incompetente, y recurrió a la violencia para sofocar rebeliones provinciales.
No fue un gran conquistador; sus campañas militares se limitaron a incursiones en Armenia y a una política de mejora de relaciones con Grecia mediante la diplomacia.
Muchos historiadores debaten su capacidad administrativa, pues gran parte de sus decisiones fueron influenciadas por su madre Agripina y su tutor Séneca.
El incendio de Roma en el 64 d.C. marcó su reinado. Aunque algunos relatos, como los de Tácito, lo acusan de haber tocado la lira mientras la ciudad ardía, la responsabilidad de Nerón sigue sin estar probada.
Tras el incendio, culpó a los cristianos, ordenó su persecución y ejecutó a numerosos fieles en el Coliseo.
Otros episodios, como el asesinato del hijo de Claudio en el 55 d.C. y el de su propia madre en el 59 d.C., reforzaron su reputación de tirano.
Se suicidó en Roma el 6 de junio de 68 d.C., poniendo fin a la dinastía Julio‑Claudia.
Tito
Tito Flavio Vespasiano gobernó de 79 a 81 d.C.
Nació en Roma el 30 de diciembre del 39 d.C. y, pese a su corto mandato, es recordado por la destrucción del Templo de Jerusalén y la posterior diáspora judía.
Durante su reinado se produjeron tres catástrofes naturales: un incendio en Roma, una plaga devastadora y la erupción del Vesubio que sepultó Pompeya.
Apodado "el nuevo Nerón" por su dureza, también recibió el sobrenombre de "el benefactor del pueblo" por completar el Coliseo y proporcionar entretenimiento popular.
Ordenó la demolición del Templo de Salomón para aplastar la revuelta judía, lo que desencadenó la dispersión del pueblo judío hasta la creación del Estado de Israel siglos después.
Murió el 13 de septiembre de 81 d.C.; según la tradición, sus últimas palabras fueron: "Solo cometí un error en mi vida".
El Senado romano lo declaró divino y su culto se extendió por la capital.
Trajano
Marco Ulpio Nerva Trajano reinó de 98 a 117 d.C.
Nació en 53 d.C. en Itálica (actual Santiponce, España), siendo el primer emperador nacido en la provincia de Hispania.
Gran general y administrador disciplinado, defendía que todos los emperadores deberían ser "simples ciudadanos".
Su mandato se caracterizó por la expansión al este: conquistó Dacia (actual Rumanía), Arabia, Armenia y Mesopotamia, alcanzando la máxima extensión territorial del imperio.

Impulsó obras públicas como el Foro de Trajano y la Columna de Trajano, y promovió la tercera persecución contra los cristianos.
Murió en 117 d.C. y le sucedió su sobrino y protegido Adriano.
Adriano

Publius Elio Adriano gobernó de 117 a 138 d.C.
Nació en Itálica (actual España) en el 76 d.C. y se destacó como un hábil administrador.
Su obra más famosa es el Muro de Adriano, construido entre el 112 y el 126 d.C. en Britania para proteger la frontera norte del imperio.
Reformó la administración con el Edicto Perpetuo (131 d.C.), que reguló el derecho romano hasta la época de Justiniano.
Abandonó las campañas expansionistas de Trajano y adoptó una política defensiva.
Murió en Roma en 138 d.C.
Diocleciano
Gayo Aurelio Valerio Diocleciano fue emperador de 284 a 305 d.C.
Su nacimiento se sitúa entre 243 y 245 d.C., probablemente en Salona (actual Croacia).
Implementó la mayor reforma administrativa del imperio: instauró la diarquía y, luego, la tetrarquía, al considerar insuficiente el poder de un solo hombre para defender el vasto territorio.
Dividió el imperio en dos partes, occidental y oriental, cada una gobernada por un "Augusto" asistido por dos "Césares".
El occidente tenía a Roma (o Milán) como capital, mientras que el oriente estaba bajo su control desde Nicómaco. Otros gobernantes fueron Maximiano, Galerio y Constancio Cloro.
Frente a revueltas como la del oficial romano Carausio en Britania y rebeliones en Persia y Egipto, promovió la Gran Persecución de los cristianos.
Ya anciano y enfermo, abdicó en 305 d.C. bajo presión de su César Galerio y murió entre 311 y 312 d.C.
Constantino
Flavio Valerio Constantino reinó de 306 a 337 d.C.
Conocido como Constantino el Grande, nació en Naissus (actual Serbia) el 26 de febrero del 272 d.C.
Es considerado el primer emperador romano cristiano, aunque se bautizó sólo en su lecho de muerte y mantuvo políticas tanto paganas como cristianas.
Tras la muerte de su padre en 306 d.C., fue aclamado emperador y pasó gran parte de su reinado combatiendo a los pueblos germánicos.
Con el Edicto de Milán (313 d.C.) puso fin a la persecución de los cristianos y, aunque no declaró al cristianismo religión oficial, utilizó su expansión para reforzar su autoridad.
El Edicto de Constantino (321 d.C.) estableció el descanso dominical en honor al Sol Invicto, conciliando a cristianos y paganos.

Convocó el Concilio de Nicea (325 d.C.) para resolver disputas teológicas; el concilio definió la divinidad de Jesús, fijó la fecha de la Pascua y estableció el domingo como día de reposo.
Fundó la nueva capital del imperio, Constantinopla, al ampliar y renombrar Bizancio entre 326 y 330 d.C.; la ciudad perduró hasta su conquista en 1453, cuando pasó a llamarse Estambul.
Murió el 22 de mayo de 337 d.C. en Nicómaco (actual Izmit, Turquía).
Ver también
- Imperio Romano
- Antigua Roma
- Civilización romana
- Imperio Bizantino
- Monarquía