La Revolución Gloriosa se produjo en Inglaterra en 1688. Fue un movimiento liderado por el Parlamento y el príncipe Guillermo de Orange contra el rey Jacobo II, cuyo gobierno favorecía el catolicismo.
Resumen
Desde la coronación de Jacobo II en 1685, Inglaterra vivía un periodo de descontento. El monarca, católico, defendía el absolutismo y favorecía a los católicos en cargos públicos y en la Universidad de Oxford.
Esta política chocaba con el anglicanismo y otras confesiones protestantes ya consolidadas en el país. Los protestantes temían persecuciones y los propietarios de bienes eclesiásticos temían perder sus patrimonios si se restauraba el catolicismo.
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Allegoría del nuevo Estado de Inglaterra con los reyes Guillermo y María.
Guillermo de Orange, sobrino y yerno de Jacobo II, era protestante, al igual que su esposa, la princesa María. Juntos lideraron a un grupo de protestantes con el objetivo de derrocar al rey inglés.
Con el apoyo de un ejército, Guillermo invadió Inglaterra. Jacobo II intentó mantenerse en el trono, pero fue derrotado en la Batalla del Boyne (1690) y huyó a Francia, donde fue recibido por sus familiares católicos.
Tras la huida de Jacobo II, Guillermo y María fueron coronados como reyes de Inglaterra y, posteriormente, de Escocia. Guillermo ostentó el título de Guillermo III de Inglaterra y Guillermo II de Escocia, reflejando la independencia de ambos reinos en el siglo XVII.
Consecuencias
La Revolución Gloriosa produjo varios cambios estructurales:
- La Iglesia Anglicana se consolidó como iglesia oficial del Estado.
- Los católicos fueron excluidos de la vida pública.
- Se limitó la tolerancia hacia otras ramas del protestantismo.
Se instauró una monarquía parlamentaria que redujo el poder absoluto del monarca.
En 1689 se aprobó la Declaración de Derechos, documento que garantiza:
- El control del Parlamento sobre el soberano.
- El veto a católicos para acceder al trono o a cargos privilegiados.
Revolución Industrial y Revolución Francesa
Dos rasgos destacados de la Revolución Gloriosa son su carácter pacífico y el fin del absolutismo.
Con el debilitamiento del absolutismo y el ascenso de la burguesía, unas décadas después comenzó la Revolución Industrial inglesa, consolidando la supremacía burguesa.
Cien años después, la Revolución Francesa, impulsada también por la burguesía, buscó limitar el poder del rey. Francia, al igual que Inglaterra y España, había sido una potencia absolutista que aspiraba al crecimiento económico, mientras Inglaterra vivía su proceso industrial.
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