Historia antigua

El Paleolítico en América: poblaciones, fauna y culturas

Contrario a lo que se sostuvo durante décadas, los últimos avances en el estudio del Paleolítico americano y la aplicación de técnicas de datación más precisas están arrojando fechas cada vez más antiguas, acercándose gradualmente a las cronologías europeas. En América, el Paleolítico corresponde a la etapa de evolución cultural de cazadores, recolectores y pescadores.

Población humana y fauna

Las glaciaciones afectaron al planeta entero, pero las americanas, sobre todo las que cubrieron gran parte de Norteamérica, formaron una de las mayores masas de hielo de la Tierra, condicionando la velocidad de colonización del Nuevo Mundo. La teoría más aceptada indica que grupos humanos inmigraron al continente americano en varias oleadas, cruzando lo que hoy es el estrecho de Bering y Alaska, y luego desplazándose hacia el sur. En el noreste de Asia se identifican al menos tres corredores libres de hielo que, en el Protopaleolítico, constituían un amplio puente terrestre salpicado de lagos que se unían a la llanura del río Yukon, en Alaska. Ese fue, sin duda, el camino seguido por manadas de animales y bandas de cazadores para adentrarse en territorio americano.

La fauna norteamericana era una mezcla de especies asiáticas y sudamericanas. Llegaron de Asia el mamut, el alce, el bisonte, el reno, el castor y varios felinos. De Sudamérica llegaron el megaterio, el milodón y el megaloñix. El mastodonte y algunas especies de Equus, Platygonus y Tapirus eran autóctonas. Entre 8000 y 6000 a.C. gran parte de esta megafauna desapareció del paisaje americano.

El Paleolítico americano, al igual que en otras regiones, se divide en dos periodos: Paleolítico Inferior y Paleolítico Superior. Cada uno comprende tradiciones culturales que perduraron hasta fechas relativamente recientes.

La industria lítica en el Paleolítico americano

Desde el punto de vista tecnológico, el Paleolítico Inferior se caracteriza por la fabricación de instrumentos simples mediante la técnica de percusión: núcleos, pedazos nodulares y láminas. No se producían herramientas más elaboradas como puntas de proyectil, cuchillos o bifaces, que sí aparecen en el siguiente periodo.

El Paleolítico Superior de Norteamérica comienza con el llamado retirada de la glaciación de New Haven alrededor del 15 000 a.C., lo que abrió el corredor entre las zonas glaciares de Keewatin y Piedmont. Nuevos grupos humanos ingresaron por esa ruta, trayendo industrias líticas asiáticas más avanzadas y formas de organización económica más complejas. Fabricaron instrumentos más finos, como puntas de proyectil, que incrementaron la capacidad de caza, relegando la recolección a un papel secundario.

Estos cazadores del Paleolítico Superior penetraron en México y Centroamérica y, eventualmente, llegaron a Sudamérica. Los complejos culturales Clovis y Folsom, típicos del Norte, alcanzaron el Valle de México alrededor del 8000 a.C. En el sur surgieron tradiciones similares: El Jobo (Venezuela), Inga (Ecuador), Lauricocha (Perú), Viscachani (Bolivia) y los complejos Tóldense, Casapedrense y Ayampitense, que representan las manifestaciones más meridionales de esta tradición.

La pintura rupestre constituye un valioso testimonio de esta evolución cultural, con concentraciones principales en Baja California, Brasil, los Andes centrales y la Patagonia meridional.

Entre 8000‑7000 a.C. una serie de cambios climáticos provocó el retiro definitivo de los glaciares. Hacia 6000 a.C. la megafauna quedó extinta, eliminando una fuente crucial de proteína para los cazadores. La agricultura incipiente compensó esa pérdida y desencadenó profundos cambios culturales.

Los murales de la Cueva Pintada

Ubicada en la Sierra de San Francisco, Baja California (México), la Cueva Pintada es uno de los testimonios más relevantes del arte rupestre americano. En sus paredes aparecen figuras de hombres pintados con la mitad del cuerpo en rojo y la otra mitad en negro, superpuestos a ciervos y aves, motivos frecuentes en la región.

Un continente heterogéneo

Formado por dos grandes masas de tierra, casi triangulares, unidas por un estrecho corredor, América es, en realidad, un doble continente. Esta configuración influyó en los desplazamientos poblacionales y en la interrelación cultural entre sus distintas áreas. Cientos de nichos ecológicos, gran diversidad climática y variadas características topográficas —cadenas orográficas en la vertiente del Pacífico y extensas llanuras en la del Atlántico— explican la enorme heterogeneidad cultural de la América precolombina, que tras 40 000 años de historia se refleja hoy en más de 2000 lenguas diferentes.

Cronología

  1. Taima‑taima (≈ 15 400 a.C.) – Venezuela: herramientas de piedra, huesos de megafauna y especies menores.
  2. Tibito (≈ 15 600 a.C.) – Colombia: herramientas de piedra y restos óseos de mamuts, caballos y ciervos.
  3. Jaguay (≈ 14 900 a.C.) – Perú: herramientas de piedra rotas o incompletas, principalmente de pescadores.
  4. Piedra Museo y Los Toldos (≈ 17 000‑14 900 a.C.) – Argentina: herramientas unifaciales y restos de megafauna.
  5. Lapa do Boquete (≈ 15 950‑14 900 a.C.) – Brasil: herramientas de piedra, restos de frutas y pescado.
  6. Folsom‑Clovis (≈ 15 000 a.C.) – EE. UU.: puntas de proyectil.
  7. Pintado (≈ 14 900 a.C.) – Brasil: arte en piedra, restos de monos, cerámica, excrementos humanos y restos de frutas y caza.
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