Datos de la Batalla de Salamina
- Quiénes: Una flota griega de 300 trirremes comandada por el ateniense Temístocles, frente a 400 trirremes persas bajo varios almirantes, mientras el rey persa Jerjes I observaba desde una colina en un trono de oro.
- Cómo: La flota persa quedó atrapada en aguas poco profundas y fue rodeada por los barcos griegos, que la pulverizaron con sus quillas de bronce.
- Dónde: En el Golfo Saronico, cerca de la isla de Salamina, al oeste de la actual Atenas, Grecia.
- Cuándo: 20 de septiembre de 480 a.C.
- Por qué: Jerjes buscaba vengar la derrota de su padre Darío en Maratón y expandir el imperio persa hacia Europa.
- Resultado: Los persas sufrieron graves pérdidas y se vieron obligados a retirarse; la civilización griega quedó preservada.
Contexto
En el siglo V a.C. el Imperio Persa alcanzaba su mayor esplendor, abarcando desde el Cáucaso hasta el océano Índico y desde el Mediterráneo hasta el río Indo. Entre sus súbditos estaban los jonios, colonos griegos de la costa occidental de Asia Menor, que se rebelaron contra Darío I en 500 a.C. Tras siete años de guerra, los persas vencieron y, años después, la expedición persa contra Atenas fue derrotada en la batalla de Maratón (490 a.C.). Darío murió sin haber satisfecho su sed de venganza.
La llegada de Jerjes
Al ascender al trono, Jerjes I no heredó inmediatamente el deseo de revancha de su padre, pero tras sofocar una revuelta en Egipto decidió retomar la campaña contra Grecia. Según sus palabras, "no descansaré hasta haber tomado Atenas y haberla reducido a cenizas". En 482 a.C. se descubrió una veta de plata en las minas de Laurio, y Temístocles persuadió a la Asamblea ateniense para que el nuevo tesoro se destinara a la construcción de una poderosa flota que contrarrestara la amenaza persa.
La campaña persa
Heródoto exageró el número de soldados persas (cinco millones); los historiadores modernos estiman entre 200 000 y 500 000 combatientes. La flota persa contaba con unas 1 200 trirremes. Antes de la invasión, los persas realizaron obras de ingeniería impresionantes: construyeron puentes sobre el Helesponto y cavaron un canal de 1,5 millas al lado del monte Ática para evitar la travesía terrestre.
La batalla de las Termópilas
El 18 de agosto de 480 a.C. el ejército persa llegó al estrecho paso de Termópilas, defendido por 6 000 hoplitas espartanos bajo el rey Leónidas. A pesar de la valentía de los espartanos y la traición de Efialtes, que reveló un sendero que permitió a los persas rodear la posición, los 300 espartanos que quedaron lucharon hasta la muerte, ganándose la inmortalidad en la memoria colectiva.
Retrasos y engaños
Cuando la flota persa llegó a Atenas, la ciudad había sido evacuada y su acrópolis saqueada. Para asegurar la victoria, Jerjes necesitaba una flota persa maniobrable, pero sus trirremes estaban diseñadas para batallas en mar abierto. Temístocles envió al esclavo Sicinos con un falso mensaje que aseguraba que los griegos estaban desunidos y que su propio comandante apoyaba a los persas. Jerjes, confiado, desvió parte de su fuerza a cubrir supuestos puntos de fuga, debilitando su posición.
Estrategia griega
Los griegos organizaron su flota de la siguiente manera: atenienses y corintios a babor, aeginetanos y espartanos a estribor, con la intención de atraer a los persas a las aguas poco profundas de la bahía de Eleusina. Los corintios, bajo el mando de Temístocles, simularon una retirada para que la flota persa, pesada y con más arqueadores, quedara atrapada y sin espacio para maniobrar.
La batalla de Salamina
En la mañana del 20 de septiembre de 480 a.C., Jerjes se sentó en su trono dorado sobre la colina que domina Salamina. Los remadores griegos, al ritmo de un canto a Apolo, lanzaron su ataque contra la vanguardia persa, que había sido distraída por la supuesta fuga corintia. Cuando los capitanes persas comprendieron la trampa, intentaron retroceder, pero se encontraron atrapados entre sus propios barcos, lo que provocó un caos total. Las trirremes griegas, ágiles y con quillas de bronce, rodearon a los persas y los hundieron una a una.
Consecuencias
Los persas perdieron alrededor de 200 trirremes, la mitad de su flota, mientras que los griegos apenas sufrieron 40 bajas. Ante la derrota, Jerjes se retiró a Asia, temiendo que los griegos destruyeran los puentes sobre el Helesponto y cortaran su línea de suministro. Dejó un contingente de 300 000 soldados bajo el mando de Mardonio, que volvió a asediar Atenas al año siguiente, pero fue derrotado definitivamente en la batalla de Platea (479 a.C.). La victoria en Salamina marcó el fin de la amenaza persa y permitió que Atenas liderara la marina más poderosa del mundo antiguo, mientras que Esparta dominaba la tierra. La rivalidad posterior entre ambas polis condujo a la Guerra del Peloponeso, pero los nombres de Maratón, Termópilas y Salamina permanecen como símbolos de la unión griega frente a la invasión.