
Una ceremonia en honor a Satanás
El llamado "Sábado" o culto al diablo, en el que los participantes entregan su obediencia a Satanás, es considerado por la Iglesia Católica Romana como la máxima forma de herejía. En lugar de la adoración a Dios, la devoción se dirige al diablo. Sus practicantes supuestamente tratan con la muerte, el infierno, aprisionan demonios en objetos, interrogan a entidades demoníacas y buscan respuestas de ellas.
Tipos de Sabbat
Existen dos variantes:
- Sabbat ordinario: se celebra la noche del viernes al sábado y reúne a las brujas del barrio.
- Sabbat ecuménico: ocurre de tres a cuatro veces al año y congrega a brujas de distintas regiones. Los asistentes supuestamente llegan volando en escoba o acompañados de un animal "malévolo".
El ritual se lleva a cabo a medianoche, en lugares aislados como cementerios, cumbres de montañas o cruces de caminos, considerados símbolos de oscuridad y, por ende, asociados al mal.
Desarrollo del ritual
Durante la ceremonia se rinde un tributo al diablo mediante cánticos y, según relatos, actos de violencia extrema, como infanticidio. Cuando suena el trueno y aparece el relámpago, se menciona el nombre de Cristo dentro de un círculo de símbolos malignos trazado en el suelo, seguido de blasfemias, pisoteo de hostias y la ruptura de una cruz.
Después de enumerar los maleficia realizados, los participantes supuestamente preparan pociones malévolas y se sientan a un banquete que incluye pan negro, carroña, papilla de carne humana y corazones de niños no bautizados. Se describen danzas obscenas y orgías sexuales, algunas con insinuaciones de incesto espiritual, culminando con juramentos de futuros actos malignos sellados con la sangre de un recién nacido.
Marca del diablo y reclutamiento
Según la tradición, Satanás inscribe a sus seguidores en el registro civil del infierno. Los iniciados prometen reclutar nuevos miembros para ampliar la secta demoníaca. La alianza se sellaría con la "marca del diablo", un símbolo grabado por la garra de Satanás en el cuerpo del adepto, lo que supuestamente lo volvería insensible al dolor.
Este relato describe, desde una perspectiva histórica y folklórica, los elementos que rodean los supuestos rituales satánicos, sin avalar ni promover dichas prácticas.