Historia antigua

Legión extranjera: sus primeras batallas en la inhóspita África (1832‑1835)

Legión extranjera: sus primeras batallas en la inhóspita África (1832‑1835)

Orígenes modestos

La Legión Extranjera francesa es hoy una de las unidades militares más célebres del mundo, pero su nacimiento fue bastante humilde. Se creó como un cuerpo “despreciable”, compuesto por los desechos del ejército regular y por aventureros europeos que buscaban una segunda oportunidad.

Su fundación estuvo ligada a la política colonial francesa y, sobre todo, a la crisis interna provocada por la revolución de julio de 1830, que derrocó a la dinastía Borbón. Los mercenarios suizos y de otras nacionalidades que habían apoyado al rey fueron desmovilizados, quedando cientos de soldados sin empleo, sin recursos y, en muchos casos, convirtiéndose en delincuentes.

Los desamparados de Francia

Durante siglos el ejército francés había dependido de tropas suizas y alemanas, consideradas élites. Tras la Revolución de 1789 y la caída de Napoleón, el nuevo régimen intentó reorganizar esos cuerpos, creando en 1815 el Regimiento Real de la Legión Extranjera (más tarde llamado Hohenlohe).

El regimiento reunía a hombres de Alemania, Suiza, Polonia, Italia y España, y su presencia no era bien vista por la población francesa, que los consideraba defensores de la monarquía. Los enfrentamientos entre guardias suizos y soldados franceses fueron frecuentes hasta la Revolución de 1830, que prometió una constitución y la disolución de los cuerpos mercenarios.

Creación de la Legión

Francia necesitaba tropas para sus primeras campañas en Argelia (conquistada parcialmente en 1830) y, al mismo tiempo, deseaba deshacerse de los “soldados desempleados”. El rey firmó el 10 de marzo de 1831 el acta fundacional de la Legión, que permitía alistarse a hombres de 18 a 40 años para servir a Francia.

Al principio el decreto no prohibía la incorporación de franceses, por lo que muchos pobres, criminales y aventureros se presentaron, esperando una vida exótica en África. Ante la saturación, el gobierno emitió otro real decreto que prohibía a los ciudadanos franceses alistarse; sin embargo, muchos se hacían pasar por suizos o belgas para entrar.

Los reclutas fueron enviados a campamentos en Langres, Bar‑le‑Duc, Auxerre y Agen, pero no había oficiales ni suboficiales suficientes. La crisis de 1830 había dejado al ejército sin el 60 % de sus oficiales superiores, por lo que se recurrió a veteranos de las Guerras Napoleónicas, quienes veían el mando en la Legión como un castigo.

Primeros problemas en Argelia

La Legión llegó a Argelia a mediados de 1831 bajo el mando del coronel suizo Christopher Stoffel. Allí se encontró con una ciudad sitiada, Algiers, recién capturada pero aún vulnerable. Los legionarios participaron en la construcción y defensa de pequeñas fortalezas alrededor de la ciudad, enfrentándose a constantes ataques árabes que cortaban el suministro de agua y alimentos.

La falta de provisiones provocó hambrunas y motines; los prisioneros militares no tenían derecho a comida, y la administración a menudo los olvidaba. Las revueltas fueron sofocadas por la gendarmería, pero el gobierno decidió trasladar la Legión a África lo antes posible para “deshacerse” de ella.

Primeras batallas

El 7 de abril de 1832 la Legión ganó su primer enfrentamiento, cuando dos de sus compañías repelieron un ataque árabe. Sin embargo, el 23 de mayo el mayor Solomon de Moucy, al mando de 27 legionarios y 25 de caballería ligera, fue emboscado cerca del fuerte Maison Carré. El grupo fue aniquilado; sólo el soldado alemán Wagner sobrevivió tras convertirse al islam.

Para diciembre de 1832 la Legión contaba con 3 168 hombres distribuidos en seis batallones, y pronto se formó un séptimo. La composición era muy diversa: 2 196 alemanes, 571 italianos, 94 suizos, 85 polacos, 98 belgas y holandeses, entre otros.

En 1833 la epidemia de cólera diezmó la tropa: de los 2 600 legionarios en Argel, 1 600 estaban hospitalizados sin recibir la atención adecuada. Muchos enfermos fueron obligados a vender sus pertenencias o a trabajar bajo condiciones de esclavitud para sobrevivir.

La batalla de Makta (1835)

En junio de 1835 el mariscal francés envió una brigada mixta bajo el general Trezel para sofocar la rebelión del sheik Abdel Kader, quien había unido a las tribus beduinas del sur de Orán. La fuerza incluía tres compañías del cuarto batallón polaco y todo el quinto batallón italiano de la Legión.

El 25 de junio, al cruzar el bosque de Mullah Ismail, la vanguardia recibió fuego árabe. Las compañías polacas atacaron, pero fueron contraatacadas por una reserva árabe. El combate se tornó caótico: la caballería de los Cazadores de África fue rechazada y su coronel cayó; el batallón 5º de la Legión, bajo el teniente coronel Conrad, logró repeler a los atacantes, pero la formación francesa quedó desorganizada.

Al mediodía, la falange francesa logró abrirse paso, pero sufrió 52 muertos y 180 heridos. Ante la magnitud de las pérdidas y la falta de coordinación, el general Trezel decidió abortar la misión y replegarse. La derrota, con 342 muertos y desaparecidos, reveló la insuficiencia de los batallones “nacionales” (italianos, polacos, alemanes) y motivó la disolución de los batallones étnicos para crear unidades mixtas.

Conclusiones

Los primeros años de la Legión Extranjera fueron una prueba de resistencia: escasez de alimentos, enfermedades, deserciones y derrotas militares marcaron su historia temprana. Sin embargo, la experiencia adquirida en el duro entorno argelino sentó las bases de una institución que, a pesar de sus orígenes humildes, llegaría a convertirse en un símbolo de valentía y profesionalismo dentro del ejército francés.

Legión extranjera: sus primeras batallas en la inhóspita África (1832‑1835)

Legionarios en Argelia, 1832.