Estructura y composición
El ejército de Atila puede describirse como la armada imperial huna. A diferencia de la fuerza heredada de sus antepasados, Atila incorporó al aparato bélico a numerosos guerreros vasallos, sobre todo germanos, que combatían bajo sus propios líderes y siguiendo sus tácticas tradicionales.
La organización del ejército huno seguía criterios étnicos, por lo que la integración de los germanos no generó problemas de homogeneidad. Los germanos aportaban la infantería, ausente entre los hunos, y una caballería pesada. Sin embargo, la verdadera potencia del ejército provenía del gran número de jinetes arqueros ligeros de élite.
El jinete armero ligero
Este combatiente llevaba al menos dos arcos compuestos de gran alcance y penetración, una jabalina que también utilizaba como lanza, espadas y un pequeño escudo de madera cubierto de piel animal. Luchaba en formación suelta, como arquero montado, confiando en su velocidad y en la capacidad de disparar gran cantidad de flechas en poco tiempo.
La caballería ligera huna atacaba en oleadas, se acercaba al enemigo a una distancia de 100‑200 m y mantenía una carga continua. Si el adversario intentaba contraatacar, los hunos retrocedían o simulaban una fuga para atraerlo y superarlo en maniobra. Su armadura ligera les confería mayor rapidez que la caballería ligera romana.
La amenaza de la caballería pesada germana
Los caballeros germanos, sin arcos, resultaban inofensivos a distancia, pero, una vez cercanos, se volvían extremadamente peligrosos para los hunos. Por eso los hunos procuraban mantener siempre la distancia, acosándolos con una lluvia constante de flechas.
Solo cuando los germanos mostraban desorganización o caída moral los hunos lanzaban un ataque frenético, gritando y blandiendo espadas y jabalinas. Esta táctica se aplicaba también contra la infantería bárbara, pero resultaba mucho más difícil frente a la infantería imperial, que disponía de divisiones de arqueros a pie muy compactas.
Infantería a pie y arquería imperial
Los arqueros a pie, al estar más estabilizados por el terreno, disparan con mayor precisión que los montados. Por ello los hunos evitaban el contacto directo con la infantería imperial, prefiriendo rodearla o flanquearla cuando era posible.
Caballería pesada propia
Los hunos también contaban con una pequeña caballería pesada que formaba la guardia real. Estos jinetes portaban largas lanzas, arco, pequeño escudo, coraza y yelmo. Los acompañaban al rey huno y sólo intervenían en la batalla cuando era absolutamente necesario.
El campamento huno
Para acampar, los hunos formaban un perímetro amplio con carros enlazados entre sí. En intervalos regulares dejaban espacios entre los carros que servían como "puertas" del campamento.