Historia antigua

Batalla de Misar (1806): los rebeldes serbios vencen al ejército otomano

Batalla de Misar (1806): los rebeldes serbios vencen al ejército otomano

Contexto

En 1804 los serbios se levantaron contra el dominio otomano. Ante la rebelión, el Imperio Turco desplegó grandes fuerzas para sofocar la insurrección. En 1806, unos 9.000 combatientes serbios se refugiaron en la zona de Misar, al noroeste de Serbia, y fortificaron la colina homónima bajo el mando de Đorđe Petrović, conocido como Karađorđe, y de Jakov Nenadović.

Los otomanos enviaron una expedición de 40.000 hombres comandada por el bosnio Suleiman Paşa Skopianli, junto a Mehmet Paşa Kulenović y Sinan Paşa. Entre sus filas también había varios oficiales franceses especializados en artillería.

Desarrollo de la batalla

Primeras escaramuzas

Desde el 8 de agosto la avanzada turca se acercó a las posiciones serbias, produciéndose escaramuzas menores. El 12 de agosto los otomanos lanzaron el ataque principal, gritando invocaciones a Alá y al profeta mientras avanzaban con infantería y caballería bajo el mando de Mehmet Paşa.

El ataque decisivo

Los serbios, amurallados en una fortificación de tierra apisonada rodeada de foso y reforzada con parapetos de madera, disponían de cuatro cañones y una pequeña caballería liderada por Miloš Obrenović y Luka Lazarević. La infantería serbia se desplegó en dos filas sobre los parapetos, con una segunda fila lista para recargar y mantener el fuego continuo.

Cuando la infantería otomana avanzó bajo una lluvia de disparos, una lluvia de balas serbias acabó con toda la primera línea turca, dejándola aturdida. Los serbios aprovecharon la confusión y cargaron, obligando a la caballería otomana a retroceder y a desorganizarse.

Los otomanos intentaron reagruparse y contraatacar con su superior número, pero Karađorđe, espada en mano, revitalizó a sus hombres y lanzó una contraofensiva fulminante. Luka Lazarević abatió a Mehmet Paşa, lo que provocó el pánico entre las filas turcas, que huyeron desordenadamente.

Los serbios persiguieron a los fugitivos hasta sus cañones, donde los artilleros franceses lograron infligir algunas bajas, pero fueron finalmente aniquilados junto con sus cañones. Incluso llegaron al pabellón del comandante otomano antes de ser obligados a retirarse por la superioridad numérica enemiga.

Resultado y consecuencias

Las hostilidades continuaron hasta el 15 de agosto, pero el primer día de combate definió la victoria serbia. Los otomanos se retiraron humillados, con al menos 3.000 muertos, mientras que los serbios sufrieron unas 500 bajas. Entre los caídos otomanos se encontraba Sinan Paşa.