Historia antigua

Volar con aviones anticuados: la única salida fue la embestida final y gloriosa

Volar con aviones anticuados: la única salida fue la embestida final y gloriosa

Antecedentes

Antes de la Segunda Guerra Mundial la Fuerza Aérea Real de Yugoslavia adquirió alrededor de 50 cazas biplanos británicos Hawker Fury I y II. Algunos estaban equipados con motor Rolls‑Royce Kestrel XVI, que les permitía alcanzar los 405 km/h, convirtiéndolos en los más rápidos de su tipo; otros utilizaban motores Hispano‑Suiza 12NB, con una velocidad de aproximadamente 360 km/h.

Organización en el momento de la invasión

El 6 de abril de 1941, día de la invasión alemana, el 5.º Regimiento de Caza operaba con Hawker Fury I y II. El regimiento, bajo el mando del Teniente Coronel Leonid Banjak, estaba dividido en dos escuadrones: el 35.º y el 36.º, cada uno con 15 aviones.

El 35.º, al mando del Mayor Zivanovic, incluía las compañías 109 y 110, encargadas de cubrir la zona de Niza. El 36.º, bajo el Mayor Brezovsek, operaba desde Kumanovo y estaba formado por las compañías 111 y 112, responsables de la defensa de Skopie.

El ataque del 6 de abril

Ese mismo día, dos Fury II del 36.º realizaban patrullas cuando, de repente, aparecieron 30 cazas alemanes Me‑109E y Me‑110 y atacaron el aeródromo, derribando primero los dos aviones en patrulla.

Los pilotos yugoslavos despegaron de inmediato; solo uno de sus aviones fue destruido en tierra. Sin embargo, los alemanes contaban con superioridad de altura, mejores aviones y pilotos experimentados, lo que dejó a los obsoletos biplanos yugoslavos con escasas posibilidades, pese al valor de sus tripulantes.

En cuestión de minutos, once Fury fueron derribados y siete pilotos yugoslavos perdieron la vida, incluidos los capitanes Popovic y Zermakov. Los Yugoslavos lograron abatir dos Me‑110 y tres Me‑109.

Tres de esos derribos se consiguieron mediante choque deliberado (ramming), una prueba del abismo tecnológico y del coraje de los aviadores. El capitán Zermakov se estrelló contra un Me‑110, el capitán Popovic contra otro y el teniente Tanasic impactó contra un Me‑109; los tres murieron. Tras este desastre, solo quedaban dos Fury del 36.º, que también fueron destruidos (uno en aterrizaje forzoso y otro en ataque a tierra).

Acciones del 35.º

El 35.º escapó al principio porque los alemanes no lograron localizar su aeródromo gracias a un camuflaje eficaz. El 7 de abril intentó interceptar bombarderos Heinkel He‑111, pero los Fury no pudieron alcanzar la altitud necesaria y, además, los fusiles de cuatro aviones se atascaron.

El 9 de abril la unidad tuvo que abandonar su base ante el avance terrestre alemán, destruyendo los aviones inutilizables. Durante el vuelo a Kraljevo, el escuadrón recibió fuego antiaéreo amistoso y dos aviones fueron derribados.

Al día siguiente el 35.º volvió a moverse y sus Fury atacaron formaciones alemanas con ametralladoras. Más tarde se trasladó a Sarajevo y, el 13 de abril, recibió la orden de marchar a Montenegro.

En el trayecto se encontraron con doce aviones italianos; ambas partes sufrieron pérdidas, aunque no se conservan detalles del combate. Solo siete Fury lograron llegar a su destino. El 15 de abril el batallón se disolvió oficialmente; cinco aviones fueron incendiados para evitar que cayeran en manos enemigas y dos fueron capturados por los italianos, que los emplearon como material de instrucción.

Conclusión

Así terminó la breve y trágica historia de los Hawker Fury de la Fuerza Aérea yugoslava. Frente a aviones modernos y pilotos experimentados, sus posibilidades eran mínimas, pero el heroísmo de sus tripulantes preservó el honor de la aviación yugoslava.

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