Durante la época de la esclavitud, la legislación otorgaba a los propietarios un amplio conjunto de facultades sobre las personas que consideraban su propiedad.
Facultades legales de los dueños de esclavos
Comprar y vender esclavos: Los propietarios podían adquirir y enajenar esclavos libremente, intercambiándolos por dinero, bienes o servicios.
Reproducción de esclavos: Era legal fomentar la procreación entre esclavos para aumentar la fuerza laboral, y los hijos nacidos podían ser vendidos a otros dueños.
Exigir trabajo forzado: Los dueños podían obligar a los esclavos a trabajar jornadas extensas en condiciones peligrosas y poco saludables, aplicando castigos físicos como azotes cuando lo consideraban necesario.
Imponer castigos: Tenían autoridad para aplicar cualquier tipo de castigo, incluyendo azotes, latigazos, marcas de hierro o incluso la muerte.
Negar derechos básicos: A los esclavos se les prohibía votar, poseer bienes, recibir educación y disfrutar de cualquier derecho civil.