El colapso del Imperio Romano Occidental fue un proceso prolongado que culminó en varios acontecimientos decisivos. A continuación se presentan los hitos más citados por los historiadores.
1. Depósito de Rómulo Augústulo
El 4 de septiembre de 476 d.C., el caudillo germánico Odoacro depuso al último emperador romano de Occidente, Rómulo Augústulo. Este hecho suele considerarse el símbolo del fin del Imperio.
2. Desmoronamiento de la administración imperial occidental
Tras la deposición, Odoacro gobernó Italia como rey independiente, aunque al principio reconoció al emperador oriental Zenón. Con el tiempo la administración romana en Occidente colapsó y Odoacro proclamó su plena soberanía.
3. Creación de reinos bárbaros
En el siglo V diversas tribus germánicas fundaron reinos en los antiguos territorios occidentales: los visigodos en Hispania, los ostrogodos en Italia, los francos en la Galia y los anglosajones en Britania.
4. Pérdida del norte de África
En 429 d.C. los vándalos conquistaron la provincia africana, principal fuente de granos para Roma, lo que agravó la escasez de recursos del imperio.
5. Invasiones y devastaciones
Durante todo el siglo V el Imperio Occidental sufrió continuas incursiones de visigodos, vándalos, hunos y otras tribus, lo que provocó destrucción y desorden generalizado.
6. Declive económico
Inflación, caída del comercio y la pérdida de provincias ricas provocaron una grave crisis financiera, impidiendo el mantenimiento de los ejércitos y la burocracia.
7. División definitiva del Imperio
En 395 d.C. el Imperio se dividió de forma permanente en Oriente y Occidente. La separación privó a la mitad occidental del apoyo militar y económico del Este, acelerando su colapso.
Estos eventos, aunque señalados como hitos, forman parte de un proceso gradual que culminó en la transición hacia la Europa medieval, marcada por la expansión de los reinos germánicos.