Propulsión principal: los remos
En sus incursiones y exploraciones, los vikingos confiaban sobre todo en los remos para mover sus barcos. Las drakkar y otras naves largas estaban diseñadas para ser ligeras y maniobrables, lo que permitía a los tripulantes remar con rapidez en aguas poco profundas, ríos y corrientes fuertes.
Uso complementario de las velas
Las velas de tela rectangular, izadas en un mástil central, se empleaban ocasionalmente como ayuda adicional, sobre todo en travesías largas o cuando el viento era favorable. En estas situaciones la vela podía aumentar la velocidad y reducir el esfuerzo de los remeros.
Prioridad en combate y navegación
Aunque las velas ofrecían ventajas en distancia, en combate y en maniobras precisas los vikingos seguían dependiendo de los remos para controlar la dirección y la velocidad. El dominio de los remos les daba la capacidad de avanzar, retroceder o girar rápidamente, algo esencial en enfrentamientos navales.
En resumen, los remos eran la columna vertebral de la propulsión vikinga, mientras que las velas servían como un complemento útil pero no esencial.