Origen etimológico de θεός (theos)
La palabra griega antigua para “dios” es θεός (theos). La mayoría de los estudios la vinculan al protoindoeuropeo *dʰeu̯h₁s, cognado del latín deus y del sánscrito devas. Esta raíz *deiw‑, que significa “brillar”, también se asocia con la percepción, la iluminación o la claridad, lo que sugiere un sentido original de “luz del día”, “cielo” o “cielo divino”.
Otra hipótesis de origen
Una segunda teoría propone que θεός proviene de *dhes‑ (de *dhe‑ “chupar”) unido al sufijo *‑sō, dando la idea de “el que succiona”, “el que alimenta” o “el proveedor”. Esta interpretación se refleja en el frecuente epíteto homérico para Atenea: θυγατὴρ Διὸς αἰγιόχοιο, “hija del Zeus portador del égida”, que alude a la función protectora y nutriente del dios.