Medidas severas
Pedro introdujo leyes estrictas y castigos severos para controlar a la nobleza. Eliminó privilegios, confiscó tierras a los que mostraran deslealtad y los obligó a servir al Estado y al ejército.
Exigencia de lealtad
El zar demandaba lealtad incondicional. Cualquier noble que cuestionara sus decisiones o expresara disidencia enfrentaba graves consecuencias.
Reducción de la autonomía
Buscó debilitar la independencia de las familias aristocráticas, creando nuevos rangos y títulos que sortearon la jerarquía tradicional y premiaron la lealtad sobre la sangre.
Servicio público obligatorio
Ordenó a los nobles participar en la administración, el ejército u otras actividades estatales, aboliendo su derecho a vivir aislados en sus dominios.
Disminución del poder económico
Impuso altos impuestos sobre sus tierras y limitó sus oportunidades de acumular riqueza, obligándolos a depender del zar para su sustento.
Centralización del poder
Concentró la autoridad en su persona y la burocracia estatal, reduciendo los privilegios y la autonomía que la nobleza había disfrutado históricamente.
En conjunto, estas políticas buscaban desmantelar las estructuras aristocráticas, infundir miedo y obediencia, y crear un sistema centralizado donde el zar ejercía autoridad absoluta sobre toda la sociedad, incluida la nobleza.