Alimentos básicos
El pan, la cerveza y el vino eran los pilares de la mesa cotidiana, acompañados de miel para endulzar.
Frutas y frutos secos
Entre las frutas destacaban dátiles, higos, pasas y melones, mientras que los frutos secos incluían almendras, nueces y pistachos.
Verduras y legumbres
Cebolla, ajo, lentejas, habas, pepinos y lechuga complementaban la dieta, junto con hierbas aromáticas como perejil, cilantro, menta, tomillo y azafrán.
Especias y condimentos
Comino, cardamomo, canela, jengibre y pimienta negra aportaban sabor y aroma a los platos.
Carnes y pescados
Los nobles consumían carne de res, cordero, cerdo, aves y una amplia variedad de pescados.