Jerarquía y dinámica de poder
En los pueblos feudales la autoridad se concentraba en el señor feudal, dueño de tierras y recursos. La sociedad estaba estratificada: señor, caballeros, artesanos y siervos.
En los pueblos industriales de Carnegie el magnate actuaba como un señor feudal moderno. Controlaba la economía del pueblo, dominaba la producción de acero y ejercía gran influencia sobre la vida de sus obreros.
Dependencia económica
Los siervos y artesanos feudales dependían del señor para su sustento, trabajando sus tierras a cambio de rentas y obligaciones.
De forma similar, los trabajadores de las fábricas de Carnegie dependían de la empresa para el empleo, la vivienda y los servicios básicos, pues la mayor parte del comercio local giraba alrededor de la siderurgia.
Control paternalista y bienestar social
Los señores feudales ofrecían cierta protección y suministros básicos a sus súbditos, aunque siempre bajo su autoridad.
Carnegie también practicó un paternalismo “filantrópico”: construyó bibliotecas, escuelas y centros comunitarios, pero estos beneficios estaban condicionados a reglas estrictas, jornadas largas, salarios bajos y vivienda controlada por la compañía.
Movilidad social limitada
En el feudalismo la movilidad era escasa; los siervos estaban atados a la tierra y rara vez ascendían en la escala social.
En los pueblos de Carnegie la situación era similar: la riqueza y las oportunidades estaban concentradas en manos del propietario y sus aliados, lo que dificultaba que los obreros mejoraran su posición.
Es importante reconocer que, pese a las analogías, existían diferencias fundamentales, como los derechos legales y la autonomía que los trabajadores del siglo XIX podían ejercer frente al sistema feudal medieval.