Excomunión
En la Edad Media la Iglesia Católica utilizaba la excomunión como la sanción más grave contra quienes se negaban a participar en la Eucaristía o cometían otras faltas graves.
Una persona excomulgada quedaba excluida de la comunidad cristiana: no podía recibir los sacramentos, asistir a la misa ni tomar parte en ninguna actividad religiosa.
Además, la excomunión tenía repercusiones sociales y legales; a menudo suponía la pérdida de derechos civiles, la exclusión de la vida pública y, en algunos casos, la confiscación de bienes.