En la época colonial los niños utilizaban distintos tratamientos para referirse a sus progenitores, adaptándose al nivel de formalidad, la posición social y las costumbres regionales.
Formas habituales de dirigirse a los padres
1. Padre / Madre
La forma más directa y universal era decir “Padre” o “Madre”. Era el tratamiento estándar tanto en casa como en público.
2. Papá / Mamá
Versión más cercana y cariñosa de “Padre” y “Madre”. Se usaba en el entorno familiar para expresar afecto.
3. Señor / Señora
En familias de la alta sociedad, especialmente en contextos formales, los hijos se dirigían a sus progenitores como “Señor” y “Señora”, demostrando gran respeto.
4. Don / Doña
En algunos lugares los niños empleaban los títulos de cortesía “Don” y “Doña” antes del nombre del padre o la madre, señalando la posición privilegiada de la familia.
5. Nombre propio
En entornos íntimos o familiares muy unidos, era posible que los niños llamaran a sus padres por su nombre de pila, aunque esto era menos frecuente y dependía de la cercanía.
6. Títulos honoríficos
Cuando el padre ocupaba cargos públicos o religiosos (juez, cura, funcionario), los hijos podían añadir títulos como “Honorable”, “Reverendo” o “Cura” para reconocer su autoridad.
Estas variantes no eran normas rígidas; la práctica cambiaba según la región, la cultura local y la posición socio‑económica de la familia.