Vida en una granja pequeña
En las granjas de menor escala, los esclavos solían trabajar menos intensamente y tenían más contacto directo con los propietarios y sus familias.
Se les concedía mayor autonomía y responsabilidad en sus tareas, lo que a menudo los hacía sentir como miembros de la familia, recibiendo cierto grado de respeto y amabilidad.
Estas condiciones les permitían aprender oficios y habilidades que resultarían útiles tras la emancipación.
Vida en una plantación
En las plantaciones, el trabajo era mucho más arduo y las jornadas, extremadamente largas.
Los esclavos contaban con escasa autonomía y rara vez se les asignaba responsabilidad alguna.
Frecuentemente eran tratados como seres inferiores, sometidos a abusos físicos y verbales.
Las oportunidades para adquirir habilidades útiles después de la liberación eran muy limitadas.