Los colonos que arribaron a Jamestown en 1607 enfrentaron una dura lucha por la supervivencia y, en sus primeros años, no criaban animales para la alimentación.
Su dieta se basaba principalmente en productos del mar –pescado, ostras y otros mariscos– y en cultivos locales como el maíz. Además, dependían de los envíos de la Virginia Company, la compañía inglesa que financiaba la colonia. Estos suministros incluían carne y pescado salados, así como otras provisiones esenciales.