Madera
La madera era el material de construcción más frecuente en el siglo XVIII. Era abundante, fácil de trabajar y servía para levantar todo tipo de edificaciones. Las casas de madera se erigían normalmente con una estructura de postes y vigas, rellenando los espacios con ladrillo, piedra o arcilla.
Ladrillo
El ladrillo también era muy usado. Aunque costaba más que la madera, ofrecía mayor durabilidad y resistencia al fuego. Las viviendas de ladrillo se construían con muros portantes, es decir, las paredes sostenían el peso del techo.
Piedra
La piedra, aún más cara que el ladrillo, era el material más robusto y resistente al fuego disponible. Las casas y, sobre todo, los edificios públicos (iglesias, juzgados, escuelas) se edificaban con muros de carga de piedra.
Otros materiales
Además de los tres anteriores, se empleaban diversos materiales complementarios:
- Arcilla: utilizada para fabricar ladrillos, tejas y otros elementos.
- Listones y yeso: combinación de tiras de madera y yeso para revestir paredes y techos interiores.
- Vidrio: empleado en ventanas y puertas.
- Metal: usado en clavos, tornillos, bisagras y demás ferretería.
La elección de los materiales dependía del clima local, la disponibilidad de recursos y el presupuesto del constructor.