La vida cotidiana de los niños durante la época colonial dependía de la posición social de sus familias, la zona donde vivían (urbana o rural) y la época concreta. A continuación se describen los patrones más habituales.
Niños de familias acomodadas
Mañana: Se levantaban al amanecer.
Educación: Recibían instrucción formal en casa o asistían a colegios privados, donde aprendían lectura, escritura, aritmética y doctrinas religiosas.
Tareas domésticas: Participaban en labores ligeras del hogar, aunque su carga era limitada.
Tarde: Dedicaban tiempo a actividades recreativas como la lectura, juegos, narración de cuentos, música y baile.
Noche: Cenaban en familia, compartían momentos de conversación y se retiraban a la cama relativamente temprano.
Niños de familias más pobres
Mañana: Se despertaban temprano para ayudar en las tareas del hogar o en otras labores familiares.
Trabajo: Contribuían al ingreso familiar realizando tareas como buscar agua, cargar leña o colaborar en la agricultura.
Educación: Podían recibir alguna enseñanza básica, generalmente en escuelas comunitarias o mediante aprendizajes.
Tarde: Continuaban con actividades domésticas, jugaban con otros niños y exploraban su entorno.
Noche: Cenaban con sus familias y se acostaban a una hora razonable, ya que sus jornadas estaban llenas de trabajo y actividades.
En cualquier caso, la vida diaria de los niños coloniales también estaba influenciada por la ubicación geográfica (rural o urbana) y las costumbres culturales y religiosas de sus familias.