Realidad demográfica de las colonias americanas
Contrario a la creencia popular, las familias coloniales no siempre eran extremadamente numerosas. En promedio, una familia en las colonias americanas contaba entre cinco y ocho hijos. Los hogares con más de diez niños eran una excepción, no la norma.
Factores económicos y creencias religiosas influyeron en la tasa de natalidad, pero la elevada mortalidad infantil y de niños pequeños actuaba como un freno natural al crecimiento poblacional. La pérdida de muchos niños al nacer o en los primeros años de vida hacía que, pese a tener varios hijos, la población no se incrementara de forma desproporcionada.
Por ello, la idea de que las familias coloniales eran inmensamente grandes es una percepción exagerada y simplista.