Historia antigua

Calendarios de los chinos, egipcios y hebreos: origen y estructura

Calendario chino

El calendario chino es lunisolar: combina el ciclo lunar con el solar. Consta de 12 meses basados en las fases de la Luna y, cada pocos años, se inserta un mes intercalar para mantener la sincronía con el año solar.

Además, los chinos emplean el ciclo de 60 años conocido como Gan‑Zhi, que combina diez tallos celestiales y doce ramas terrestres, generando una secuencia que se repite cada sesenta años.

Calendario egipcio

El calendario del Antiguo Egipto era solar y se organizaba en torno a la inundación anual del Nilo. Se dividía en 12 meses de 30 días, a los que se añadían cinco días epagómenos al final del año.

Los egipcios también observaban el ascenso heliaco de la estrella Sirio, cuya aparición marcaba el comienzo del año agrícola.

Calendario hebreo

El calendario hebreo es lunisolar, similar al chino. Está formado por 12 meses lunares y, en intervalos de 2 o 3 años, se incorpora un mes adicional (Adar II) para alinearlo con el año solar.

Este calendario regula las festividades y observancias religiosas judías, como la Pascua, el Yom Kipur y el Hanukkah.

Estos sistemas calendáricos fueron esenciales para la agricultura, la religión y la vida cotidiana de sus respectivas civilizaciones, demostrando el profundo conocimiento astronómico de chinos, egipcios y hebreos.