Los humanos modernos forman parte de la familia de primates conocida como homínidos o “grandes simios”. En esta familia también se incluyen los chimpancés y los gorilas.
Los humanos y los chimpancés comparten un ancestro común que vivió hace aproximadamente 8 millones de años. Desde entonces, en África surgieron diversas especies de homínidos bípedos; algunas son antepasados directos del ser humano actual y otras se extinguieron.
Sahelanthropus tchadensis
Los restos de Sahelanthropus tchadensis, descubiertos en Chad, datan de hace unos 7 millones de años y podrían representar el ancestro común de humanos y chimpancés.
Orrorin tugenensis
Un millón de años después, Orrorin tugenensis habitó lo que hoy es Kenia. Caminaba erguido pero aún mostraba adaptaciones para trepar árboles.
Ardipithecus ramidus
Encontrado en Etiopía y fechado en 4,4 millones de años, Ardipithecus ramidus ya caminaba erecto y tenía dientes más pequeños, más parecidos a los humanos que a los de los simios. Sin embargo, su cerebro era menor que el de los chimpancés modernos, con apenas el 20 % del tamaño cerebral humano actual.
Australopithecus afarensis
Entre 4 y 3 millones de años atrás, Australopithecus afarensis es el homínido africano mejor conocido. Presenta una combinación de rasgos primitivos y avanzados:
- Cráneo: pequeño (380‑530 cm³) y con aspecto simio.
- Molares y premolares: muy grandes en relación con el cuerpo (altura ≈ 1,05 m, peso ≈ 27 kg).
- Paladar y mandíbula: rasgos claramente primitivos.
- Rostro: prognato.
- Dimorfismo sexual: los machos eran considerablemente más grandes que las hembras, similar al dimorfismo observado en los gorilas.
Lucy
El esqueleto parcial conocido como “Lucy”, perteneciente a A. afarensis, muestra un cráneo y un cerebro que ya presentan desarrollo humano, mientras que el resto del cuerpo conserva características de simio. Este patrón sugiere que la hominación no fue un proceso gradual que afectara simultáneamente a todas las estructuras anatómicas.
Algunas adaptaciones, como la posición erecta, aparecieron primero y condicionaron cambios posteriores, bajo la presión de la selección natural en un entorno africano que cambiaba rápidamente hace 3 millones de años.