Orígenes antiguos
Los primeros corsés aparecen en la antigua Grecia, donde se usaban como prenda interior femenina. Fabricados con cuero, lino o lana, su función era sostener el busto y la cintura.
Edad Media
Durante la Edad Media el corsé se volvió más elaborado, decorado con encajes y bordados. Se utilizaba para acentuar la figura, ajustando la cintura de forma pronunciada.
Siglo XVI
En el siglo XVI el corsé se popularizó entre mujeres de todas las clases sociales. Se consideraba útil para mejorar la postura y, según la creencia de la época, ayudaba a prevenir desmayos.
Siglo XVIII: la “cintura de avispa”
El siglo XVIII trajo el corsé de “cintura de avispa”, que buscaba una cintura extremadamente estrecha. Marie Antoinette lo popularizó y a menudo se combinaba con una crinolina para crear una silueta dramática.
Siglo XIX
En el siglo XIX el corsé siguió en uso, pero empezó a asociarse con la opresión femenina, pues limitaba el movimiento y la expresión sexual de la mujer.
Principios del siglo XX
A principios del siglo XX el corsé cayó en desuso frente a estilos más sueltos y cómodos. No obstante, mantuvo su presencia como prenda íntima y de moda.
El corsé hoy
En la actualidad existen múltiples estilos, desde los clásicos de cordones hasta reinterpretaciones modernas en diversos colores y materiales. Hoy se lleva principalmente como declaración de estilo.