Historia antigua

La Batalla de la Puerta Persa: la última resistencia de Alejandro antes de Persépolis

Contexto histórico

En el invierno de 330 a.C., tras la decisiva victoria en Gaugamela, Alejandro Magno dominaba de facto gran parte del Imperio aqueménida y perseguía al rey Darío III, quien se refugió en Ecbatana para reclutar un nuevo ejército. Para ganar tiempo, el sátrapa Ariobarzanes organizó una emboscada en la llamada Puerta Persa, un estrecho desfiladero que, al estilo de los espartanos en las Termópilas, sostuvo la defensa durante un mes hasta que un pastor reveló a los macedonios una ruta alternativa.

La Puerta Persa

La Puerta Persa (o Puertas Persas) es una garganta situada en la parte sur del monte Dena (Kuh‑e‑Dinar), cuya cumbre alcanza los 4.409 m. En la época de Alejandro, el paso apenas superaba los dos metros de ancho y estaba cubierto de nieve y temperaturas bajo cero, ya que la campaña se desarrollaba en pleno enero.

La Batalla de la Puerta Persa: la última resistencia de Alejandro antes de Persépolis

El control del paso estaba en manos de los uxii, una confederación tribal no iraní que cobraba un peaje por el paso de tropas y mensajeros del rey de reyes. Su jefe en 330 a.C. era Madiates, probablemente de origen persa y cuñado de la madre de Darío, Sisígambis.

El enfrentamiento

Ariobarzanes, satrapo de la región que hoy comprende las provincias iraníes de Fars y Bushehr, sabía que el paso era inevitable para Alejandro y preparó una barrera de piedra y madera. El ejército macedonio, dividido en dos columnas, avanzó con entre catorce y diecisiete mil hombres bajo el mando directo de Alejandro, mientras que el general Parmenión conducía la retaguardia.

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Al llegar al estrecho, los persas lanzaron una lluvia de piedras y flechas que provocó graves bajas en los macedonios, obligando a Alejandro a ordenar una retirada caótica. La lucha se estancó durante aproximadamente un mes.

El giro del pastor

Como en Termópilas, la suerte cambió gracias a un pastor local que, según la versión más aceptada, era hijo de madre persa y padre licio. Él mostró a Alejandro un sendero oculto a 20 km del desfiladero, permitiendo rodear a las fuerzas de Ariobarzanes.

Durante la noche, Alejandro dejó a Cratero y a la mayor parte del ejército en la Puerta Persa, encendiendo antorchas para simular un campamento. Al día siguiente, dividió sus tropas: él y Filotas atacaron por la retaguardia, mientras Cratero, avisado por una trompeta, atacó por el frente. La maniobra de doble embestida sorprendió a los persas, que fueron derrotados; entre los caídos estuvo la hermana de Ariobarzanes, Youtab.

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Consecuencias

Tras la victoria, Alejandro tomó Persépolis y sus inmensos tesoros, trasladando el botín en cientos de camellos. Parte del botín se destinó a pagar a los uxii y a indemnizar a los griegos de la ciudad, a quienes Darío había castigado brutalmente.

Algunos historiadores consideran esta batalla la más decisiva de la campaña de Alejandro, pues le permitió asegurar la capital persa y sus recursos económicos, a pesar de haber estado inmovilizado durante un mes, al borde del desastre.