Proteo, el dios marino cambiable
En la mitología griega, Proteo era un dios del mar, hijo de Océano y Tetis, famoso por su sabiduría y sus profecías. Su rasgo más distintivo era la capacidad de transformar su forma a voluntad, escapando de quien intentara obligarle a revelar el futuro.
Del mito a la palabra “proteico”
El adjetivo español proteico proviene directamente del nombre del dios Proteo. Se emplea para describir aquello que es versátil, adaptable o que cambia constantemente, reflejando la naturaleza mutable del propio deidad.
Ejemplos de uso
• Un político puede ser proteico en sus opiniones, modificándolas según el contexto.
• Los patrones climáticos son proteicos; nunca permanecen iguales.
En la actualidad, el término se usa también en campos científicos, como la proteómica, que estudia las proteínas, aunque ese uso proviene del latín proteinus “relativo a la proteína”.