Mensajeros
Los aztecas confiaban principalmente en sus mensajeros, llamados paináni o tlátoc. Estos corredores estaban entrenados para recorrer largas distancias, debían estar en buena forma física, poseer una memoria excelente y dominar la navegación y la supervivencia.
Sistema postal
El sistema postal azteca, conocido como équiptl, consistía en una cadena de estaciones de relevo distribuidas por todo el imperio. Cada provincia tenía una estación central; los mensajeros entregaban el mensaje a la siguiente estación, donde otro corredor lo retomaba. Gracias a este método, los mensajes podían cubrir cientos de kilómetros en pocos días.
Señales de humo
En terrenos montañosos o para avisos a gran distancia, los aztecas utilizaban señales de humo. Se encendían fogatas en colinas o torres altas y se manipulaba el humo para formar diferentes patrones. Cada patrón transmitía una información concreta: la llegada de enemigos, el inicio de una batalla o la visita de dignatarios.
Tambores
Los tambores eran otro instrumento esencial de comunicación. Varias formas y ritmos permitían codificar mensajes específicos. Con frecuencia, los tambores se combinaban con las señales de humo para reforzar la información durante campañas militares o alertas de emergencia.
Pictogramas
Los aztecas también empleaban pictogramas, símbolos dibujados que representaban objetos, ideas o acontecimientos. Estos se plasmaban en códices que registraban historia, rituales religiosos y genealogías, garantizando la transmisión del conocimiento de generación en generación.