El calendario azteca
Los aztecas utilizaban un sistema calendárico complejo que combinaba dos ciclos distintos: uno solar y otro ritual. Esta unión permitía organizar la vida cotidiana, las ceremonias religiosas y la cuenta del tiempo a gran escala.
Calendario solar (Xiuhpohualli)
Conocido como Xiuhpohualli, constaba de 365 días distribuidos en 18 meses de 20 días cada uno, más 5 días neutros llamados nemontemi. Se basaba en el movimiento del sol y servía para marcar las estaciones y los periodos agrícolas.
Calendario ritual (Tonalpohualli)
El Tonalpohualli era un ciclo de 260 días, formado por 20 trecenas (periodos de 13 días). Este calendario estaba ligado a la luna y a los dioses, y determinaba los días propicios para rituales, ofrendas y adivinación.
El ciclo de 52 años
Al combinar ambos sistemas surgía el llamado Rueda Calendárica, un ciclo de 52 años (un total de 18 980 días). Cada 52 años, los dos calendarios coincidían nuevamente en el mismo punto, marcando una fecha de gran importancia ceremonial.
Usos y creencias
El calendario se empleaba para:
- Registrar las estaciones y planificar la agricultura.
- Programar ceremonias religiosas y festividades.
- Predecir eventos astronómicos, como eclipses solares.
Los aztecas creían que los eclipses solares eran malos presagios, pues pensaban que la luna tapaba al sol. Por ello, contaban los días hasta el próximo eclipse mediante su calendario.