Introducción
No existen pruebas arqueológicas o crónicas que demuestren que los aztecas solicitaran a sus dioses una señal concreta. Lo que sí se conserva son relatos míticos que, con el paso del tiempo, se mezclaron con la tradición oral.
Una leyenda popular
Según una de esas narraciones, el dios serpiente Quetzalcóatl se apareció ante un grupo de sacerdotes y les ordenó construir un templo en su honor. Los sacerdotes, emocionados, iniciaron la obra de inmediato y, al terminarla, invitaron al dios a inspeccionarla.
Quetzalcóatl, satisfecho, habría otorgado una “señal”: provocó una gran inundación que destruyó la ciudad de Tula, salvando únicamente a los sacerdotes y a sus familias.
Valor histórico
Esta historia carece de respaldo documental y, por tanto, se considera un mito más que un hecho. No hay registros contemporáneos que describan una catástrofe de esas características ni que relacionen directamente a Quetzalcóatl con ella.
En conclusión, aunque la anécdota es fascinante y forma parte del imaginario popular, no constituye evidencia de que los aztecas pidieran una señal a sus dioses.