El Gran Despertar en América (1730‑1740)
Inició con los sermones de Jonathan Edwards en Northampton, Massachusetts, y se extendió rápidamente por las colonias americanas, generando una ola de entusiasmo religioso y avivamiento.
Este movimiento subrayó la conversión personal, el renacimiento espiritual y la búsqueda de la santidad.
El Avance Evangélico en Gran Bretaña (1730‑1800)
Encabezado por predicadores como John Wesley y George Whitefield, el avivamiento se propagó por toda Gran Bretaña y más allá, influyendo en la formación del metodismo y otras denominaciones evangélicas.
Destacó doctrinas como la gracia, la justificación por la fe y la necesidad de una vida de santidad personal.
La Revolución Francesa (1789‑1799)
Aunque no fue un evento religioso, la Revolución Francesa tuvo un profundo impacto en la historia religiosa al impulsar la secularización de la sociedad y el declive de la Iglesia Católica en Francia.
Fomentó el sentimiento anticlerical, el auge del racionalismo y el secularismo en Europa.
Estos fenómenos sentaron las bases del despertar adventista que culminaría con el movimiento Millerita y la gran expectación del 1844.