La red de carreteras romanas
Para mantener unido su vasto territorio, el Imperio romano construyó una densa red de vías pavimentadas que conectaba ciudades, puertos y fronteras.
Estas carreteras permitían el rápido desplazamiento de legiones, el transporte ágil de mercancías y la difusión de ideas y costumbres. Gracias a ellas, el comercio floreció y la cultura romana se extendió por toda Europa, África del Norte y Asia Menor.
Ejemplos emblemáticos, como la Vía Apia o la Vía Augusta, demostraban la ingeniería avanzada y la planificación estratégica que caracterizaban a Roma.