Historia antigua

Iwo Jima: Antecedentes

Motivos estratégicos del asalto

La captura de Iwo Jima permitió a los EE. UU. contar con una base aérea a sólo 1.200 km de Tokio. Hasta entonces, los bombarderos B‑29 partían de las Islas Marianas, a más de 5.000 km de Japón, lo que imposibilitaba el escolte de cazas y provocaba graves pérdidas.

La isla también era un eslabón esencial de la línea de defensa aérea de las Marianas; por eso debía ser ocupada de forma permanente. Además, Iwo Jima estaba bajo administración japonesa desde Tokio, y su caída suponía un golpe importante a la moral del enemigo.

Expansión japonesa y la necesidad de contrarrestarla

En los primeros cinco meses de 1942, Japón había conquistado un territorio que se extendía desde Birmania, pasando por Malasia, hasta los archipiélagos de Gilbert y Marshall en el Pacífico central. Controlar esas pequeñas islas les otorgaba superioridad aérea y, por ende, dominio sobre las rutas marítimas de la zona.

Respuesta estadounidense

Los EE. UU. respondieron de dos maneras: por un lado, organizaron fuerzas basadas en portaaviones capaces de lograr la supremacía aérea sobre Japón; por otro, desarrollaron técnicas avanzadas de asalto anfibio que les permitían establecer bases en islas enemigas. Los objetivos terrestres eran tan reducidos que los ataques se centraron en asaltos contra posiciones fuertemente fortificadas, convirtiendo el desembarco en una operación decisiva, no en una mera fase preliminar.

Las victorias navales en la Batalla del Mar de Coral (7 de mayo de 1942) y en Midway (4‑5 de junio) marcaron el inicio del giro a favor de los aliados en el Pacífico.

Primeras operaciones en las Salomón

El 7 de agosto, 19 000 marines bajo el mando del mayor general Alexander A. Vandegrift desembarcaron en Guadalcanal (Canal Gu), en el sur de las Islas Salomón. La sorpresa tomó desprevenido al mando japonés y no fue necesario un asalto anfibio. Sin embargo, en la isla vecina de Tulagi, los marines se enfrentaron a una resistencia feroz por parte de la guarnición local, aprendiendo que los soldados japoneses, cuando se encontraban en situaciones desesperadas, luchaban hasta el último aliento en lugar de rendirse.