Historia antigua

Gilles de Rais, el asesino en serie que intentó rescatar a Juana de Arco

Una rehabilitación histórica inesperada

En otoño de 1992 la Corte de Casación francesa, máxima autoridad judicial de apelaciones, anuló todas las acusaciones contra Gilles de Rais. Lo sorprendente no fue sólo la absolución, sino que el veredicto se basó en un estudio multidisciplinario (juristas, historiadores y psicólogos) de un personaje que había sido ejecutado hace más de cinco siglos. La memoria del "monstruo" había sido rehabilitada, aunque su reputación siguió siendo la de uno de los asesinos más temidos de la historia.

Orígenes y ascenso militar

Gilles nació en 1404 como Gilles de Montmorency‑Laval, heredero del baronío de Rais, en el castillo de Champtocé. Huérfano de padres a temprana edad, fue criado por su abuelo, un hombre violento que marcó su carácter. Entró al servicio del duque de Bretaña, Juan de Montfort, y participó en la Guerra de la Sucesión Bretona (23 años de conflicto), donde los Montfort salieron victoriosos.

Su destreza como guerrero le granjeó popularidad y le permitió ejecutar sus primeros deseos, como el secuestro de su esposa, Catalina de Thouars, contra la voluntad de sus padres. Siete años después nació su hija María; según la crónica, Catalina huyó con ella al descubrir la homosexualidad de Gilles, aunque esto no detuvo al futuro mariscal.

Al lado de Juana de Arco

Durante la fase final de la Guerra de los Cien Años, a partir de 1429, Gilles luchó junto a Juana de Arco y a otros generales bajo el mando del delfín Carlos VII. Destacó en las batallas de Jargeau y Patay, y se convirtió en uno de los escoltas de la doncella de Orleáns, a quien idolatraba: «En su presencia, por Dios, maté por Dios». A los 24 años recibió el título de Mariscal de Francia.

En 1431 Juana fue capturada y quemada en la hoguera bajo acusaciones de herejía. Gilles intentó rescatarla, pero llegó demasiado tarde, un episodio que marcó su vida para siempre.

Desenlace y acusaciones macabras

Tras la muerte de Carlos VII, Gilles abandonó el ejército y se retiró al castillo de Tiffauges, en Vendée. Allí comenzó una etapa de ostentación: banquetes fastuosos, fiestas espectaculares y representaciones teatrales. Al mismo tiempo, mostró una religiosidad exagerada y, según los testimonios, contrató a alquimistas, magos y necromantes para producir oro.

Una de esas figuras fue Prelatti, un supuesto hechicero florentino con quien, según la crónica, mantuvo una relación amorosa. La combinación de su vida lujosa y sus contactos ocultistas alimentó rumores de que enviaba a sus criados a secuestrar niños para sacrificios satánicos, y que los torturaba y violaba antes de matarlos.

Gilles de Rais, el asesino en serie que intentó rescatar a Juana de Arco

El conflicto culminó en 1440 cuando el duque de Bretaña, bajo presión del obispo de Nantes, ordenó su arresto por supuestas violaciones de derechos de propiedad. El juicio, documentado en los archivos de la época, muestra a Gilles alternando entre agresividad y depresión, entre la negación de los cargos y confesiones forzadas.

Acusado de la muerte de 150 niños, a quienes habría sometido a torturas indescriptibles, fue ejecutado en la horca el 16 de octubre de 1440 en la isla de Nantes y su cuerpo cremado.

Revisión historiográfica y controversia

En 1992 la Oficina de Turismo de Bretaña encargó una biografía para promocionar el castillo de Tiffauges. Gilbert Proteau, autor del libro «Gilles de Rais ou la gueule de loup», concluyó que la imagen de monstruo era una construcción y propuso revisar el proceso judicial. Su obra dio origen a un movimiento revisionista que llevó el caso ante la Corte de Casación, la cual anuló la condena.

Gilles de Rais, el asesino en serie que intentó rescatar a Juana de Arco

Varios historiadores, como la escritora inglesa Margot K. Juby, sostienen que Gilles fue víctima de una conspiración en la que participaron la Corona y la Iglesia, ansiosas por apoderarse de sus castillos y deudas. El propio obispo de Nantes, iniciador del proceso, y el duque de Bretaña se beneficiaron de la confiscación de sus bienes.

Los registros de la época no aportan pruebas concluyentes: nunca se hallaron restos humanos, y los testimonios provienen de campesinos bajo tortura o de confesiones obtenidas bajo amenaza de excomunión. El historiador John Hosler señala que el juicio refleja los prejuicios de la época (sodoma, herejía) y que, al igual que en el caso de los Templarios, la acusación pudo haber sido un pretexto político.

Gilles de Rais, el asesino en serie que intentó rescatar a Juana de Arco

A pesar de la rehabilitación judicial, la figura de Gilles de Rais sigue apareciendo en los medios como una bestia sedienta de sangre. La falta de fuentes imparciales y la dependencia de obras románticas del siglo XIX (Paul Lacroix, Huysmans, etc.) dificultan una valoración definitiva.

Conclusión

Gilles de Rais es, sin duda, una de las personalidades más controvertidas de la historia medieval francesa. Su estrecha relación con Juana de Arco, su brillante carrera militar y el oscuro episodio de los supuestos crímenes contra niños siguen alimentando el debate entre historiadores, investigadores y el público. La verdad completa quizás nunca se conozca, pero el proceso de revisión muestra cómo la historia puede ser reinterpretada a la luz de nuevas evidencias y enfoques críticos.