1. Egalitarismo
En muchas comunidades neolíticas la estratificación social era mínima. Los grupos vivían en pequeñas aldeas donde los recursos se compartían y la jerarquía era escasa.
2. Organización basada en parentesco
Las relaciones sociales se estructuraban alrededor de lazos de sangre: clanes, linajes o familias extensas. Estas unidades kinship regulaban la vida cotidiana y la cooperación.
3. Liderazgo descentralizado
Rara vez existían gobiernos centralizados; las decisiones se tomaban colectivamente por ancianos, consejos o asambleas locales.
4. Cooperación comunitaria
La supervivencia dependía del trabajo conjunto en la caza, la recolección, la agricultura y la construcción de infraestructuras comunes.
5. Autoridad religiosa o ritual
Chamanes y líderes espirituales ejercían influencia basada en su supuesta conexión con lo sobrenatural, más que en poder político formal.
6. Conflictos a pequeña escala
Si bien predominaba la cooperación, también se producían escaramuzas y disputas entre grupos vecinos.
7. Aparición gradual de complejidad social
Con el tiempo algunas comunidades desarrollaron estructuras más complejas, como jefaturas o los primeros estados, aunque el proceso varió mucho según la región.
Estas características son tendencias generales; la diversidad entre sociedades neolíticas fue amplia y la transición de grupos igualitarios a comunidades agrícolas jerárquicas ocurrió de forma gradual y desigual.