Selección del sitio
Los aztecas elegían un terreno firme y con significado simbólico o religioso para erigir una pirámide.
Obtención de materiales
Se extraían piedras volcánicas como basalto y andesita de colinas cercanas. También se utilizaban ladrillos de adobe, arena y cal.
Construcción de la plataforma
Primero se construía una gran plataforma basal, compuesta de capas alternadas de piedra y tierra, que aseguraba estabilidad.
Levantamiento de la pirámide
Las pirámides se erigían en forma escalonada. Cada nivel se formaba colocando filas de bloques sobre el nivel anterior, creando terrazas.
Para mover los pesados bloques se empleaban rampas de tierra, palancas y la fuerza de cientos de obreros.
En el interior se incorporaban cámaras o salas destinadas a rituales y enterramientos.
Templo o altar
En la cima se colocaba un templo o altar, el espacio más sagrado donde se realizaban ceremonias, sacrificios y ofrendas.
Acabados
La superficie exterior se recubría con una capa de estuco o yeso para alisar y embellecer la estructura. Luego se pintaba con símbolos religiosos, murales históricos o representaciones de dioses.
Mano de obra
La construcción demandaba una gran fuerza laboral: arquitectos, ingenieros, artesanos especializados y miles de obreros que combinaban conocimientos técnicos con trabajo físico.
Los métodos exactos variaban según la pirámide y los recursos disponibles, pero todas ellas reflejan la extraordinaria ingeniería, la habilidad arquitectónica y la profunda religiosidad de la civilización azteca.