Introducción
El Paleolítico, que abarca aproximadamente desde hace 2,6 millones de años hasta alrededor del 10 000 a.C., fue una época en la que los primeros humanos necesitaban refugios para protegerse del clima, los depredadores y otros peligros. A continuación se presentan los tipos de refugios más habituales que empleaban.
1. Cuevas y abrigos rocosos
Las cuevas naturales y los abrigos bajo rocas ofrecían un refugio listo para usar. Proporcionaban protección contra la lluvia, el viento y los depredadores, y podían albergar a varios individuos o a grupos enteros.
2. Pieles y cueros de animales
Las pieles y cueros obtenidos de animales cazados se utilizaban para confeccionar tiendas, mantas y envoltorios que aislaban del frío y de las inclemencias del tiempo.
3. Chozas de ramas y hojas
Con ramas, hojas y otros materiales vegetales, los humanos construían chozas sencillas, a menudo semipermanentes, que servían de refugio durante las expediciones de caza y recolección.
4. Estructuras de corteza y madera
La corteza de los árboles y trozos de madera se empleaban para levantar refugios similares a chozas, adaptándose a los recursos disponibles en cada entorno.
5. Construcciones de piedra
En algunas regiones se levantaron estructuras de piedra, generalmente de forma circular u ovalada, usando técnicas de mampostería sin mortero.
6. Refugios subterráneos
En determinados lugares, se cavaban hoyos o se excavaban viviendas bajo tierra, lo que proporcionaba aislamiento frente a temperaturas extremas y protección contra el clima severo.
7. Refugios temporales
Durante los desplazamientos de caza y recolección, se improvisaban refugios rápidos con los materiales a mano, como cobertizos de ramas y hojas o simplemente aprovechando salientes rocosos.
Es importante señalar que la elección del refugio dependía del clima, la geografía y los recursos locales. A medida que los humanos se expandían a nuevos territorios, sus técnicas de construcción se adaptaban a las condiciones específicas de cada zona.