Las “tres hermanas”: maíz, frijoles y calabaza
Los nativos enseñaron a los peregrinos a cultivar estas tres plantas en un mismo terreno. El maíz crece alto y sirve de soporte para que los frijoles trepen; los frijoles fijan nitrógeno en el suelo, beneficiando al maíz y a la calabaza; y la calabaza cubre el suelo, conserva la humedad y suprime las malas hierbas.
Fertilizante de pescado
Los peregrinos aprendieron a aprovechar el pescado como fertilizante natural. El pescado aporta fósforo y nitrógeno, nutrientes esenciales para el desarrollo de las plantas. Se enterraba el pescado alrededor de los cultivos o se preparaba una emulsión para regar.
Acolchado
Otra práctica transmitida fue el acolchado. Consiste en cubrir el suelo con una capa de material (paja, hojas, hierba) que retiene la humedad, controla las malas hierbas y protege las raíces de temperaturas extremas.